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Latinoamérica

Alertan en Nicaragua a agricultores y ganaderos ante la próxima llegada de El Niño

26-06-2014

Julio será uno de los meses más críticos para ganaderos y productores de Nicaragua. Aunque las consecuencias de El Niño ya se observan con la muerte de centenares de reses en el corredor Norte del país y otros puntos de Occidente, dicho fenómeno meteorológico alcanzará su umbral el próximo mes, según alertan organizaciones que monitorean las variaciones de la presión atmosférica del Océano Pacífico, así como las temperaturas interoceánicas.

El pasado 18 de Junio, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alertó sobre la inminente llegada de El Niño, que se caracteriza por una prolongada sequía, escasez de lluvia y precipitaciones que no caen de manera equitativa en todo el territorio. Según la entidad, los cultivos más afectados serán los que estén ubicados en Sudamérica y el Caribe, algunas naciones de África y del sudeste asiático. Sin embargo, Nicaragua también enfrentará el fenómeno. Esta vez, por décima ocasión.

Mediante un estudio presentado para la misma fecha, el Centro Humboldt –un organismo no gubernamental que promueve el desarrollo territorial y la gestión ambiental- advirtió que la carencia de lluvia han superado los cálculos que se preveían para 2014. Sus representantes revelaron que el déficit de precipitaciones en el Norte de Nicaragua, Chinandega y León, es del 40%, mientras que la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAS) registra un 20%. La investigación del Centro Humboldt también indica que el departamento de Carazo presenta un déficit de lluvia del 50% y el Pacífico Central, de 88%. Para la organización no gubernamental, Mateare es uno de los municipios más afectados por El Niño, con nueve meses sin lluvias, por lo que también se explicó que, en estas condiciones, sería imposible pensar que el clima favorecería las primeras siembras, puesto que tampoco se alimentan los acuíferos ni crecen los ríos.

El estudio también plantea que los inviernos de los años 2010, 2011 y 2012 fueron activos con tormentas a nivel mundial. Debido a este comportamiento, se pensaba que el 2014 sería una temporada tranquila, sin mayores inconvenientes, pero resultó ser todo lo contrario.

Los estragos de El Niño

René Escoto, coordinador del Programa de Biogás en Nicaragua, explica que a diferencia del Cambio Climático (causado por la actividad del ser humano), El Niño es un fenómeno natural que posee cierto grado de periodicidad. Sin embargo, todavía no es posible determinar con certeza cuándo comenzará ni cuánto durará cada vez que se presenta. “Sólo es posible detectarlo cuando está activo. Puede comenzar durante el verano o el invierno, y se puede determinar que lo estamos atravesando cuando se recolectan datos durante dos o tres meses”, informa.

La tarea de recolectar dichos datos está a cargo de El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER). Según un monitoreo que la institución desarrolló de Enero a Abril de 2014, a través de boletines de seguimiento, se explicó que aunque la mayoría de los modelos de valoración indicaban que no se produciría el fenómeno, dos instrumentos pronosticaban su aparición y sugerían que de producirse, alcanzaría su umbral en Julio, tal como alertó la Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano (SE-CAC) a los ministros de agricultura de la región, en Abril pasado.

Por otra parte, una actualización reciente del Sistema Mundial de Información y Alerta sobre la Alimentación y la agricultura (SMI), la FAO afirma que El Niño se presenta de cada dos a siete años, y que usualmente dura entre 12 y 18 meses. Como resultado, los episodios de El Niño causan significativas fluctuaciones del clima global, que tienen un impacto significativo en la agricultura y la seguridad alimenticia, explican.

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