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América Latina y el Caribe debe situarse a la vanguardia de nuevas formas de cooperación internacional

20-03-2019

La cooperación internacional necesita un nuevo impulso para abordar los desafíos económicos, sociales y ambientales, así como otras trampas que impiden el desarrollo en la región. Este nuevo impulso debe estar basado en una mayor colaboración multilateral y ha de tener un anclaje firme en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

 

Según el informe Perspectivas Económicas de América Latina 2019 (LEO, por sus siglas en inglés), América Latina y el Caribe (ALC) debe situarse a la vanguardia en este replanteamiento de la cooperación internacional. El informe fue presentado hoy en Buenos Aires, Argentina, durante la Segunda conferencia de alto nivel de las Naciones Unidas sobre la Cooperación Sur-Sur (PABA +40).

 

A juzgar por las estadísticas del PIB, ALC ha realizado un progreso innegable desde la década de los noventa: el ingreso per cápita de la región ha aumentado aproximadamente en un 50 %. La mayoría de los países han pasado de ser economías de bajos ingresos a ser ahora países de ingreso medio-alto. Algunos han pasado incluso de ser países de ingreso medio a economías de ingreso alto, como es el caso de Argentina, Chile, Panamá, Trinidad y Tobago y Uruguay; mientras que otros, como Costa Rica o México, lo harán en los próximos años.

 

Sin embargo, “el incremento en los ingresos nacionales en países de América Latina y el Caribe no se ha traducido automáticamente en mayores niveles de bienestar para todos los habitantes de la región. Además, las disparidades existentes en niveles de bienestar entre países de la región con un mismo nivel de ingreso per cápita siguen siendo importantes. Ciertos desafíos, como el impacto desproporcionado del cambio climático, las desigualdades y otras vulnerabilidades aún persisten o están en aumento “, manifestó Neven Mimica, Comisario Europeo.

 

“Tras el final del auge de las materias primas de los años 2000, el crecimiento del PIB potencial ha sido menor de lo esperado. Un contexto mundial menos favorable está agravando los retos estructurales de la región, como el lento crecimiento de la productividad”, comentó Pablo Sanguinetti, Vicepresidente de Conocimiento de CAF.

 

El informe clasifica estos retos como cuatro nuevas trampas del desarrollo, que están interrelacionadas en el contexto actual de América Latina y el Caribe:

  1. Vulnerabilidad social: el 40 % de la población de ALC se encuentra actualmente en riesgo de regresar a una situación de pobreza. Esta “clase media vulnerable” está atrapada en un círculo vicioso que incluye empleos de baja calidad, escasas competencias e ingresos inestables.
  2. Baja productividad laboral: en los últimos treinta años, la producción por trabajador se ha mantenido estancada en el 40 % del nivel de la Unión Europea.
  3. Escasa confianza en las instituciones: el 64 % de los latinoamericanos manifiestan no tener ninguna confianza en su gobierno, más de una tercera parte no están satisfechos con la educación brindada en el país y más de la mitad no están contentos con la atención médica que reciben.
  4. Amenazas ambientales: ALC posee el 40 % de la biodiversidad del planeta y tiene una de las huellas ecológicas más bajas del mundo; sin embargo, sufre buena parte de las consecuencias de la inacción colectiva a escala mundial. Un ejemplo notable son los recientes desastres naturales ocurridos en el Caribe.

“Evitar estas cuatro trampas requiere reformas enérgicas. Es necesario mejorar las capacidades públicas y el diálogo público-privado para poder identificar prioridades en materia de políticas y coordinarse entre ministerios, mediante la adopción e implementación de una nueva generación de planes nacionales de desarrollo”, afirmó Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL.

Estos planes deben enfocarse en el bienestar de los ciudadanos, y no solo en el crecimiento del PIB, situándolo en el centro de las estrategias de desarrollo. Asimismo, deben alinear sus objetivos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el todo el rango de las políticas públicas y vincular las perspectivas a corto y a largo plazo, principalmente para favorecer transiciones hacia un uso más sostenible de los recursos y hacia modelos de desarrollo de bajo contenido en carbono. Dada la gran exposición de la región a las tendencias económicas y tecnológicas globales, para superar estas trampas también serán necesarias nuevas alianzas internacionales que sean más inteligentes, que vayan más allá de la simple asistencia financiera y técnica, que ha pasado a ser un recurso de menor importancia en relación a los ingresos fiscales.

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