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Análisis del posible acuerdo comercial entre Uruguay y China

13-02-2017

La ambición de concretar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China ronda la cabeza del presidente Tabaré Vázquez desde que arrancó su segundo mandato, en marzo de 2015. En reuniones con diplomáticos del gigante asiático en aquel entonces, el jefe de Estado “tomó la iniciativa” y puso arriba de la mesa la intención de Uruguay de que ambos países llegaron a un acuerdo de esa naturaleza, relató el canciller, Rodolfo Nin Novoa, durante su visita a la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado días atrás.

China se transformó en los últimos años en el principal socio comercial de bienes para Uruguay. En 2016 fue el destino número 1 de sus exportaciones, con una participación de 22%, lo que se tradujo en ventas por US$ 1.840 millones, según datos de Uruguay XXI. Fue, además, el comprador más importante de los tres productos más exportados por Uruguay: soja (recibió el 73% del total exportado por el país), celulosa (37%) y carne bovina (35%).

En octubre de 2016, el presidente Tabaré Vázquez visitó China y firmó con su gobierno un documento para dar los primeros pasos hacia un TLC. “Xi Xinping (presidente chino) dijo le doy la bienvenida a la iniciativa del TLC”, comentó Nin Novoa a El Observador aquella vez.

Pese a este arranque promisorio, hasta el momento no ha habido mayores novedades. Una de las grandes dudas es cómo reaccionarán Argentina y Brasil —los socios de mayor peso del Mercosur— frente a un acuerdo de este tipo. Nin Novoa dijo en la Comisión del Senado que Uruguay no podía informar al bloque regional su intención de concretar un TLC con China porque todavía no se sabe sobre qué “bases” se haría. “Vamos a esperar la respuesta (de China) a nuestro planteo respecto a los términos de referencia”, agregó.

De todas maneras, en el Poder Ejecutivo ya analizan qué efectos podría desatar un TLC con China. El informe “Estudio de Evaluación de Impacto de un eventual Acuerdo Comercial entre la República Oriental del Uruguay y la República Popular China” —del que dio cuenta el semanario Búsqueda— es un paso en esta dirección. Confeccionado por los ministerios de Economía, Industria, Ganadería, Relaciones Exteriores y el Instituto Uruguay XXI, señala, entre otros, qué sectores resultarían beneficiados y cuáles perjudicados si se concreta un TLC.

Dentro de la canasta exportadora que Uruguay ya coloca en China (pero para la que se ven oportunidades de mejora), el estudio resalta a la soja, la lana, la carne bovina y los lácteos. “Es en estos casos donde se combinan la producción uruguaya internacionalmente competitiva con altos niveles de protección en el mercado de China, por lo que cabe esperar los mayores incrementos en los precios y las cantidades vendidas”, dice el trabajo al que accedió El País.

La ambición de concretar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China ronda la cabeza del presidente Tabaré Vázquez desde que arrancó su segundo mandato, en marzo de 2015. En reuniones con diplomáticos del gigante asiático en aquel entonces, el jefe de Estado “tomó la iniciativa” y puso arriba de la mesa la intención de Uruguay de que ambos países llegaron a un acuerdo de esa naturaleza, relató el canciller, Rodolfo Nin Novoa, durante su visita a la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado días atrás.

China se transformó en los últimos años en el principal socio comercial de bienes para Uruguay. En 2016 fue el destino número 1 de sus exportaciones, con una participación de 22%, lo que se tradujo en ventas por US$ 1.840 millones, según datos de Uruguay XXI. Fue, además, el comprador más importante de los tres productos más exportados por Uruguay: soja (recibió el 73% del total exportado por el país), celulosa (37%) y carne bovina (35%).

En octubre de 2016, el presidente Tabaré Vázquez visitó China y firmó con su gobierno un documento para dar los primeros pasos hacia un TLC. “Xi Xinping (presidente chino) dijo le doy la bienvenida a la iniciativa del TLC”, comentó Nin Novoa a El Observador aquella vez.

Pese a este arranque promisorio, hasta el momento no ha habido mayores novedades. Una de las grandes dudas es cómo reaccionarán Argentina y Brasil —los socios de mayor peso del Mercosur— frente a un acuerdo de este tipo. Nin Novoa dijo en la Comisión del Senado que Uruguay no podía informar al bloque regional su intención de concretar un TLC con China porque todavía no se sabe sobre qué “bases” se haría. “Vamos a esperar la respuesta (de China) a nuestro planteo respecto a los términos de referencia”, agregó.

De todas maneras, en el Poder Ejecutivo ya analizan qué efectos podría desatar un TLC con China. El informe “Estudio de Evaluación de Impacto de un eventual Acuerdo Comercial entre la República Oriental del Uruguay y la República Popular China” —del que dio cuenta el semanario Búsqueda— es un paso en esta dirección. Confeccionado por los ministerios de Economía, Industria, Ganadería, Relaciones Exteriores y el Instituto Uruguay XXI, señala, entre otros, qué sectores resultarían beneficiados y cuáles perjudicados si se concreta un TLC.

Dentro de la canasta exportadora que Uruguay ya coloca en China (pero para la que se ven oportunidades de mejora), el estudio resalta a la soja, la lana, la carne bovina y los lácteos. “Es en estos casos donde se combinan la producción uruguaya internacionalmente competitiva con altos niveles de protección en el mercado de China, por lo que cabe esperar los mayores incrementos en los precios y las cantidades vendidas”, dice el trabajo al que accedió El País.

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