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Opinión

Assange, sexo y mentiras

18-08-2012

Cuando se hizo internacional el pequeño escándalo de Wikileaks ya escribí que Julian Assange sólo era un «hacker» y que su empresa de receptación de papeles clasificados como secreto nada tiene que ver con las libertades informativas.  Políticos, diplomáticos, militares, espías son más dados de lo que parece a ponerlo todo por escrito, a anotar  para cubrirse las espaldas, y Assange compró secretos de polichinela con conversaciones de salón, medias frases, charlas que no se sabe de qué se ocupan, regando el mundo informativo con material en bruto y fuera de contexto. Si hubieran  elaborado material periodista lo hubieran hecho legible, valioso, y sólo habría que dilucidar su colaboración con los ladrones. Artículo completo.

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