Buscador


Coaching y Management. “Ser responsable, cualidad para el crecimiento profesional”

23-06-2012

J.M. Garteiz*

Las revistas de directivos nos muestran a individuos con elegantes trajes, sentados sobre sus escritorios, esbozando una alegre sonrisa, y con un lenguaje corporal que te invita a acercarte y preguntarle ¿Cómo has llegado hasta aquí? Si el entrevistador no le ha hecho esta pregunta directamente, es posible que al leer los párrafos que acompañan a la fotografía, alguno de ellos desvele el secreto de su éxito. Si no lo hace, seguro que entre las líneas encontramos una frase que dice: “tuve que trabajar muy duro para conseguir llegar hasta aquí”.

No importa si uno es un deportista, un ejecutivo o un emprendedor, cualquier persona que ha triunfado en esta vida ha tenido que esforzarse para alcanzar su meta. Por tanto, se puede decir que el esfuerzo es una cualidad común entre los triunfadores. Pero al igual que uno debe esforzarse para llegar a lo más alto, no es menos cierto que no es la única cualidad que se necesita para alcanzar el éxito. Ahora nos podemos preguntar ¿qué otra cualidad necesitamos para crecer profesionalmente? La respuesta: la responsabilidad.

La responsabilidad es una de esas cualidades que vamos desarrollando desde que apenas levantamos un palmo del suelo. Desde nuestra más tierna infancia nuestros padres nos educan para que respondamos de nuestras cosas. Los juguetes, la ropa, y los libros son algunas de las cosas de las cuales tenemos que ser responsables. Con el paso del tiempo no sólo debemos ser responsables de nuestras cosas, sino también de nuestras acciones y elecciones que tomamos en libertad.

Sin embargo, al llegar por primera vez a un trabajo, nos damos cuenta de que el desarrollo de esta cualidad es muy dispar. Por un lado están aquellas personas que tienen esta cualidad poco desarrollada. Este tipo de individuos tienden a no tomar ninguna decisión por sí mismas, esperando a que alguien les diga lo que tienen que hacer. Al delegar la responsabilidad de sus acciones en el otro, la responsabilidad no es suya, sino del tercero. De esta manera, en caso de que algo salga mal, ha sido la otra persona la que me ha dicho lo que tenía que hacer. Yo soy un mero ejecutor de lo que me han dicho que haga. Las personas con esta actitud difícilmente asumirán nuevas funciones o retos, por lo que se quedarán en un puesto donde los demás le dirán lo que tiene que hacer.

Por el contrario, también nos encontramos con personas responsables. Estos individuos ponen atención y cuidado en lo que hacen o deciden, ya que están obligadas a responder ante la empresa de sus acciones y decisiones. Estas personas suelen quitarles trabajo a sus jefes asumiendo la responsabilidad de esas tareas que hay que realizar. Este entrenamiento supervisado se traduce con el tiempo en un ascenso y, por consiguiente, en una subida de sueldo. Obviamente es posible que este tipo de personas sean considerados como “los pelotas del jefe” entre aquellos compañeros más envidiosos; pero también son los más envidiosos los que suelen ser menos responsables.

En cualquier caso hay que tener en cuenta que las empresas suelen buscar a personas responsables para asumir los puestos más importantes de la compañía, es decir, los mejor remunerados. Los altos cargos de las empresas no se distinguen por trabajar mucho, que también, sino por la responsabilidad que llevan sobre sus hombros. De hecho, el sueldo que la empresa ofrece a sus trabajadores suele ir de acuerdo, no al trabajo realizado, sino a la responsabilidad que lleva ese trabajo y al beneficio que reporta a la empresa.

Una de las lecciones que podemos aprender de todo esto es que las personas cuya responsabilidad está poco desarrollada no crecerán tan rápidamente dentro de la empresa como aquellas que tienen esta cualidad bien desarrollada. Sin embargo, este hecho no debería desmoralizar a nadie, ya que las habilidades se pueden desarrollar con el tiempo y, por tanto, cualquier persona puede aumentar esta competencia si está dispuesta a ello.

Las razones y causas que bloquean a estas personas en el desarrollo de esta cualidad pueden ser muy variadas; pero como directivos coach no debemos desanimarnos, sino que debemos identificar las limitaciones que impiden que la persona que tenemos frente a nosotros desarrolle completamente esta cualidad para poder seguir creciendo profesionalmente dentro de la empresa.

*Ingeniero, consultor y fundador de Garaster Consulting

 

Compartir en Redes Sociales



Permitida la reproducción parcial o total de los contenidos de lacelosia.com siempre que se cite su procedencia y se añada un enlace a ésta.