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Coca-Cola y Sanidad mantienen una relación promiscua con trasvase de altos cargos que trabajan en obesidad infantil

01-07-2012

Una ex directiva de Coca-Cola Iberia, Ángela López de Sá Fernández, responsable del departamento de Asuntos Científicos y Normativos de la multinacional, fue nombrada, por acuerdo del consejo de ministros del pasado 23 de marzo,  directora ejecutiva de La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), cuya misión es garantizar la salud de los ciudadanos. Este organismo autónomo, adscrito al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, incluye entre sus funciones la prevención de la obesidad. Hace unos cuantos años el entonces Ministerio de Sanidad y Consumo puso en marcha Estrategia Naos (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad). Desde entonces, la multinacional de refrescos, en el punto de mira por su complicidad con la ‘comida basura’, patrocina y financia seminarios de nutrición para ‘lavar su imagen’. Ahora, la acomodación de sus ejecutivos en puestos claves de la salud alimentaria debería ser objeto de una interpelación parlamentaria.

La directora ejecutiva del máximo órgano de control que vigila la salud alimentaria,  AESAN, llevaba más de veinte años en Coca-Cola. Ángela López, según la nota difundida tras el consejo de ministros,  (su nombramiento aparece al final del documento) pertenece a la escala superior de organismos autónomos del Ministerio de Sanidad y Consumo. Fue titulada superior del Centro de Investigación y Control de Calidad del Ministerio, presidenta del grupo de trabajo sobre etiquetado de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas, y miembro del Comité de Política Alimentaria y Consumidores. Ha participado en diversos foros relacionados con la seguridad alimentaria.

Tres meses después del fichaje de Ángela López, el trasvase de ejecutivos entre el Ministerio de Sanidad y Coca-Cola continúa. El viernes pasado, la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría, confirmó el cese de la directora general de Farmacia, Sagrario Pérez Castellanos. “Desde el momento de su nombramiento le hizo saber a la ministra (Ana Mato) que colaboraría con ella en la puesta en marcha de su departamento pero que tenía previsto incorporarse a la empresa privada“. La vicepresidenta eludió mencionar en su escueta explicación que Pérez Castellanos se acaba de incorporar a Coca-Cola, con la que tenía adquirido el compromiso antes de regresar al Ministerio. La nueva ejecutiva de la multinacional fue subdirectora de Coordinación y Alertas de la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Hoy, lunes, 2 de julio, comenzará una nueva etapa al frente del área de innovación de la multinacional de refrescos en Madrid.

Coca-Cola envuelta en las banderas del código ético, lucha contra la corrupción y la filantropía y patrocinio de congresos, incluídos los de periodistas, parece ser ajena a las mínimas prácticas deontológicas que exigen un intervalo de tiempo antes del pase de un alto cargo de una empresa privada a un organismo ministerial o viceversa. Un ejecutivo tiene que esperar al menos dos años, según la regulación de los conflictos de intereses de la Administración General del Estado,  para fichar por la competencia o por una compañía que produce y distribuye productos sometidos a un estricto control alimentario. Pérez Castellanos, a tenor de las explicaciones ofrecidas por la vicepresidenta, llegó al Ministerio de Sanidad para un ‘training’ de cinco meses cuando ya estaba comprometida con Coca-Cola. Como directora general de Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia del Ministerio de Sanidad, fue la encargada de la aprobación de un listado de más de 426 fármacos excluidos de la financiación pública (algunos tan utilizados como Almax, Fortasec, Voltaren, Acetilcisteina o Mucosan). En su política de recortes se ha encontrado con un defensor impagable. “Combatir la picaresca en la adquisición de medicamentos no debiera ser criticado por nadie pues frenar el engaño NO ES recortar derechos”, tuiteaba el pasado 27 de junio, -dos días antes del cese oficial de la que ahora es una de sus nuevas ejecutivas-, Marcos de Quinto, presidente de Coca Cola España.

Mientras expertos de la Universidad de Oxford proponen impuestos sobre las bebidas azucaradas para prevenir la obesidad, la multinacional de refrescos que está en el punto de mira, por su complicidad con la ‘comida basura’, patrocina y financia seminarios de nutrición en toda España para ‘lavar su imagen’.

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