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Latinoamérica

El alcalde narco de Iguala se exhibió con Peña Nieto cuando ya había investigación y acusaciones en su contra

08-10-2014

Hace 11 meses, la oficina de comunicación social de la alcaldía de Iguala difundía una fotografía en la que se veían al entonces presidente municipal José Luis Abarca Velázquez abrazado a Enrique Peña Nieto. Ambos sonríen a la cámara.

La impresión fue acompañada por un boletín de prensa por el que el ayuntamiento de Iguala informaba que Abarca y su esposa, la presidenta municipal del DIF, María de los Ángeles Pineda Villa, se entrevistaron con Peña Nieto “para presentarle algunos proyectos de obras públicas de impacto social, así como turísticos que, de aprobarse, vendrían a transformar, modernizar y detonar el desarrollo económico de Iguala”.

El encuentro se dio en el contexto de la visita del presidente a la capital de Guerrero para impulsar el Plan Nuevo Guerrero, estrategia con la que oficialmente se pretendía paliar los estragos del paso del huracán Manuelpor la entidad, el 15 de septiembre de 2013.

En esa fecha, el 7 de noviembre, ya era pública la relación familiar de María de los Ángeles con los narcotraficantes Mario y Alberto Pineda Villa, vinculados al cártel de los Beltrán Leyva, así como las acusaciones que pesaban sobre Abarca Velázquez por la muerte del fundador del PRD y dirigente de la Unión Popular, Arturo Hernández Cardona y dos de sus correligionarios, Rafael Bandera Román y Ángel Román Ramírez.

También era más que conocida la solicitud de revocación de mandato contra Abarca presentada ante el Congreso local por la regidora de Iguala y viuda de Hernández Cardona, Sofía Mendoza, en julio del año pasado, así como la negativa de la Procuraduría General de la República (PGR), en voz de su titular, Jesús Murillo Karam, de atraer el caso.

Para cuando Abarca Velázquez se exhibió con el presidente Peña Nieto, su gobierno sabía de la solicitud de medidas cautelares que los deudos de las víctimas y los sobrevivientes del atentado solicitaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y a la que dieron respuesta hasta febrero de 2014, como lo publicó el semanario Proceso en su edición de esta semana.

Defenestrado ahora por el partido que lo llevó al poder, sometido a un proceso de desafuero y con una orden de presentación por los homicidios y desaparición forzada de normalistas de Ayotzinapa, Abarca recurrió a las redes sociales para mostrar el respaldo de políticos y funcionarios públicos federales y estatales.

Todavía circulan en la página de la presidencia municipal selfies de Abarca con la secretaria de Desarrollo Social, y también defenestrada dirigente nacional del PRD, Rosario Robles Berlanga; con el gobernador Ángel Aguirre y el secretario de Salud de Guerrero, Lázaro Mazón Alonso, quien lo propuso como candidato a la alcaldía en 2011.

El ahora prófugo se encargó de manejar su imagen junto a quienes lo respaldaron políticamente ante la solicitud de revocación de mandato, el líder del Congreso del estado Bernardo Ortega, el dirigente del PRD en Guerrero Carlos Reyes, y con el legislador federal Sebastián de la Rosa Peláez, todos de Nueva Izquierda, la corriente del actual presidente nacional, Carlos Navarrete.

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