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El fiscal general de Venezuela dice que hay razones para que Guaidó sea encarcelado

09-04-2019

Tarek William Saab (El Tigre, Venezuela. 1962) no es un fiscal general al uso. Es abogado especialista en derechos humanos, poeta con once libros publicados, amigo personal de Hugo Chávez y letrado defensor del actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su mujer, durante sus años de activismo político, en la década de los 90, cuando estuvieron detenidos por la Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), el actual SEBIN. También formó parte del grupo de juristas defensores de Chávez tras su intento de golpe de Estado en 1992 para derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez, por el que estuvo en prisión hasta que fue indultado en 1996 por el presidente Rafael Caldera.

Saab recibe a Público en su despacho del Ministerio Público, en Caracas, casi tres horas después de la cita acordada. Llega en ropa de deporte porque tiene la costumbre de entrenar casi a diario, como prueban sus enormes y musculados brazos sobre los que se desparraman varios tatuajes, algunos hasta el cuello. Asumió el cargo de Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela en 2017, cuando lo designó la recién elegida Asamblea Nacional Constituyente, donde sólo hay diputados chavistas al no presentarse a esas elecciones ningún representante de la oposición. Antes de eso, fue Defensor del Pueblo desde 2014, gobernador del Estado Anzoátegui entre 2004 y 2012, diputado chavista en la Asamblea Nacional entre el 2000 y el 2004 y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela de la que emanó la Carta Magna que el pueblo venezolano aprobó en referédum por más del 71% de los votos en 1999.

El fiscal general no espera a las preguntas, quiere dejar claro antes de nada que “ha habido una hostilidad abierta contra la democracia venezolana a partir de la Constitución del 99 por parte de los distintos Gobiernos españoles”. Que “la impronta la dejó José María Aznar, que al principio  tuvo una relación correcta con Hugo Chávez, pero a la hora del golpe de Estado de 2002 contra el presidente, Aznar y [George] Bush fueron los únicos a escala global que dieron reconocimiento a los dictados de Carmona Estanda [fugaz presidente durante las horas que Chávez estuvo preso tras el intento de golpe]. A partir de ahí, todos los gobiernos de España han sido abiertamente enemigos de la democracia venezolana, desde Rajoy hasta Pedro Sánchez”, insiste Saab, que deja clara su intención de “españolizar un poco la entrevista” y que acusa a España de “no colaborar judicialmente en casos de corrupción en Venezuela” y de “permitir que corruptos delincuentes venezolanos anden libres por España”, como Claudia Patricia Díaz, conocida como la enfermera de Chávez, antigua tesorera de Venezuela y secretaria ejecutiva del Fondo para el Desarrollo Nacional (Fonden).

Ella y su marido, el exmilitar Adrián Velásquez, están solicitados por el Ministerio Público venezolano, investigados por su presunta participación en delitos que equivalen, según el Código Penal español, a malversación de caudales públicos, asociación ilícita y blanqueo. “No han sido entregados a la Justicia venezolana a pesar de las peticiones porque argumentan que pueden verse vulnerados su derechos constitucionales y humanos”, lamenta Saab, que enumera otra larga lista de supuestos prófugos venezolanos que han “robado seguro 1.400 millones de dólares y se calcula que, desde 2006, pueden ser más de 4.200 millones blanqueados”. Se queja el fiscal general de que “estas solicitudes ni siquiera ha sido respondidas aún”. Tras el alegato inicial, que él prefiere denominar “preámbulo”, pueden empezar las preguntas.

¿Cómo avanza la investigación penal sobre los recientes apagones en el país? Se anunciaron seis detenidos.

Hay una investigación del Ministerio Público con tres fiscales designados, pero no hay detenidos. Finalmente, esos seis detenidos de los que hablamos están vinculados al contrabando de oro. Ha habido dos eventos lamentables. Uno lo podemos calificar como sabotaje por la vía de la “ciberguerra”. El segundo es mucho mas grotesco: con un tiro de arma larga volaron una estación eléctrica.

¿Hay pruebas que apunten claramente al sabotaje?

La revista Forbes reconoce que la versión del sabotaje remoto es posible, a pesar de que enseguida se dijo que era imposible.

Pero eso no es prueba de nada.

No, pero la primera vez que se formuló esa hipótesis se dijo era falsa. Esa línea de investigación cobra fuerza, la de un sabotaje inducido por EEUU. En el segundo caso, según lo recabado en el terreno, un disparo  incendió una de las principales estaciones de la central hidroeléctrica de El Guri. Es lamentable que estas situaciones ocurran justo ahora, es muy extraño. Ni siquiera durante la gran sequía se ha dado una situación así, y ocurre justo en este momento, cuando Venezuela vive una situación particular de asedio por parte de EEUU, que reconoce a alguien no electo como presidente.

¿Por qué se investiga a Juan Guaidó por estos “sabotajes”?

Cuando ocurre el primer evento de sabotaje, Guaidó, a las dos horas, vía redes sociales, incitó al saqueo. Decía que, sin hacer apología del delito -pero ya lo estaba haciendo-, la población prácticamente podía violentar la propiedad privada ante las carencias que pasaba. Y eso se dio en varios lugares del país. Se le investiga por eso, además de por su intención de usurpar el poder.

¿Cree que Guaidó debería estar en prisión ahora mismo?

Cuando uno tiene la titularidad de la acción penal no puede hablar de tiempos, sobre todo cuando hay una investigación. La Contraloría General de la República, en base a esas investigaciones, lo ha inhabilitado para ejercer cargos públicos por 15 años. Está sub judice. Este es el primer caso mundial en el que alguien no electo se autoproclama presidente en una plaza pública mostrando una hoja de papel, las anteriores veces han ido precedidas de un golpe militar. En esta ocasión ha sido un intento de derrocar a un Gobierno legítimamente constituido por un sujeto mediante un ataque coordinado con el Gobierno de Donald Trump, que odia al pueblo de Venezuela. El acto bufo que hizo ya perdió todo tipo de efecto para el aparato transnacional de propaganda, ya ni lo llaman presidente encargado, sino autoproclamado, dirigente opositor o diputado. Esa jugada temeraria no ha tenido efecto en los términos de tiempo que ellos imaginaron. Ese plan ha sido derrotado, sólo les quedan las protestas y acciones al margen de la ley, pero tampoco están funcionando sus convocatorias a manifestaciones. Lo veo [a Guaidó] como un ánima en pena aunque algunos países le hagan la alfombra roja a su conspiración.

Entonces, ¿hay razones para encarcelar a Guaidó?

Por su puesto que hay razones y las estamos investigando, pero no se pueden decir a un periodista las acciones previstas en los términos y tiempos del desarrollo de la esa investigación.

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