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Opinión

El G20 y el Think20

07-03-2012

Para que los marcos de gobernanza global sean eficaces, deben contar con la participación sostenida de actores no estatales que aporten ideas, conocimiento, legitimidad y recursos. En el G20 participan cada vez más actores no estatales a través del B20 (empresas), el L20 (sindicatos) y las diversas reuniones entre organizaciones de la sociedad civil. El proceso de incidencia es cada vez más sólido e inclusivo, aunque no siempre estructurado. México ha estado invirtiendo en las relaciones con socios no estatales y ha introducido un elemento innovador al G20.

 La presidencia mexicana del G20 organizó la primera reunión del Think20 en la Ciudadde México, del 27 al 29 del pasado febrero. Representantes de más de 20 think tanks, incluido FRIDE, se reunieron para debatir con la sherpa mexicana del G20, la vicesecretaria Lourdes Aranda, las prioridades presentadas por la presidencia mexicana. Entre ellas se encontraban la estabilización económica y otras cuestiones financieras, la seguridad alimentaria, el crecimiento verde, cómo aumentar la eficacia del G20 y el papel de los think tanks en este grupo.

La actual crisis de la eurozona es una prioridad clave para el G20, pero la sensación general en el foro era de que la estabilidad económica a largo plazo solo podría conseguirse mediante reformas estructurales a nivel nacional, avances en la reforma de las instituciones financieras internacionales con el fin de reflejar los cambios en el poder económico mundial, una mejor regulación del sector financiero y fortaleciendo el Foro de Estabilidad Financiera. El G20 debe mostrar liderazgo y determinación en todas las áreas y, al mismo tiempo, tomar medidas para asegurar que la recuperación económica genere empleo.

El crecimiento verde es un asunto transversal, conectado a muchos aspectos del trabajo del G20. El Grupo puede proporcionar importantes insumos a la preparación de la conferencia “Rio+20” sobre el desarrollo sostenible, organizada bajo los auspicios de Naciones Unidas y que tendrá lugar a finales de junio, pocos días después de la cumbre del G20 en Los Cabos. En particular, es necesario definir mejor el concepto de crecimiento verde, puesto que se puede hacer hincapié en las cuestiones económicas, medio ambientales, energéticas o tecnológicas. Sin embargo, aún no se ha logrado un amplio consenso en la comunidad internacional sobre el correcto equilibrio entre estos componentes de la agenda del crecimiento verde. Eso, a su vez, presenta una oportunidad para que el G20 avance con el debate.

El G20, en cooperación con los organismos internacionales relevantes, debería invertir mayores esfuerzos para aumentar la seguridad alimentaria, partiendo de la base de los logros iniciales alcanzados el año pasado, incluido el sistema de información del mercado agrícola. Será necesario conciliar la acción a corto plazo dirigida a solucionar la volatilidad de los precios de los alimentos y la inversión a largo plazo destinada a mejorar la productividad agrícola de manera sostenible. En la medida que crece la población mundial, aumenta el uso de la energía en los patrones de consumo y el cambio climático afecta al medioambiente, probablemente la comida y el agua seguirán representando retos clave en las próximas décadas.

Para abordar estos y otros desafíos complejos, el G20 podría celebrar cumbres más largas y disminuir la formalidad de esas reuniones, para que los líderes puedan mantener intercambios sinceros e informales sobre cuestiones estratégicas. Eso ayudaría a aumentar la confianza mutua entre ellos y permitiría abordar asuntos que no estén incluidos en la agenda formal. Los think tanks están bien posicionados para aportar ideas innovadoras y menos convencionales al proceso formal del G20 y, a su vez, monitorear el progreso del foro. Al hacer un seguimiento informal de los compromisos del grupo y la puesta en marcha de medidas relevantes, los think tanks pueden contribuir a la transparencia y la rendición de cuentas del G20 ante la opinión pública.

La primera reunión del Think20 se caracterizó por un amplio debate y ha sentado las bases para repetir este ejercicio en los próximos años, equipando así al G20 con una reserva permanente de ideas independientes.

Giovanni Grevi es investigador senior y coordinador de investigación en FRIDE. 

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