23-06-2012
El Gobierno del presidente boliviano Evo Morales no ha conseguido desactivar un motín policial por motivos salariales que dura ya cuatro días, a pesar de la firma del acuerdo entre las autoridades y los líderes sindicales.
“Es el conflicto más complicado que afronta Morales y si no se resuelve pacíficamente podría detonar una crisis política como en el pasado”, dijo el analista político Carlos Cordero.
El motín policial comenzó el viernes con la toma violenta de un cuartel ubicado a pocos pasos del palacio presidencial de Bolivia y se extendió el sábado a la mayoría de las ciudades poniendo en vilo al gobierno de Evo Morales en nueve estados bolivianos.
Los amotinados, en su mayoría vestidos de civil, tomaron un segundo cuartel policial cercano al palacio presidencial, prendieron fuego al edificio y atizaron una hoguera en la calle con muebles y documentos mientras exigían mejoras salariales.
En Santa Cruz, Cochambamba, Oruro, Sucre y Tarija la policía se replegó a sus cuarteles pacíficamente y dejó a las ciudades sin patrullaje en las calles, según informes de medios locales y de dirigentes de los policías amotinados. El movimiento no es secundado por los oficiales.
La ministra de Comunicación, Amanda Dávila, deploró que los policías hayan rechazado el acuerdo y reiteró su discurso de que hay “un escenario de golpe”, mientras que su colega de Interior, Carlos Romero, había hablado el sábado de intentos de “ruptura democrática”.
Los militares, que apoyaron desde la noche del sábado hasta la madrugada del domingo las labores de seguridad ciudadana, regresaron ayer a sus cuarteles. Más información.




