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Lobbies

El Parlamento Europeo quiere imágenes disuasorias en las cajetillas de tabaco, mientras en Estados Unidos un juez se opone por atentar a la libertad de expresión

15-03-2012

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Una propuesta de directiva de la Comisión Europea insiste en unificar el diseño de los paquetes de tabaco, con la impresión de imágenes disuasorias a gran tamaño. Los fabricantes se oponen frontalmente, argumentando pérdidas económicas y de empleos y la incitación al contrabando. Los lobbies, contratados por las multinacionales tabaqueras, analizan la estrategia a seguir para tratar de enmendar la directiva antes de su aprobación definitiva por el Parlamento Europeo.  En Estados Unidos, de momento, las multinacionales lo tiene más fácil: un juez se opone al rediseño de las cajetillas, alegando que viola la libertad de expresión consagrada en la Constitución.

En Europa, los fabricantes suman aliados en los productores, que reclaman asimismo a la Comisión Europea que no tome medidas desproporcionadas. La patronal  Copa-Cogeca agrupa a 100.000 productores y emplea a 400.000 trabajadores en explotaciones agrícolas. En una reunión, celebrada el pasado 29 de febrero en el Parlamento Europeo, organizada por la Smoke Free Partnership (SFP), representantes de varios gobiernos europeos, eurodiputados y expertos no ocultaron que tras la prohibición de la publicidad, la industria tabaquera concentra el reclamo en los envases, dirigiendo su atención en especial a jóvenes y mujeres.  En España, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaco (CNPT), que agrupa a miles de profesionales sanitarios, ha solicitado al Gobierno que apoye el envasado genérico de los cigarros, de modo que las cajetillas dejen de ser un reclamo para el consumo.

Pero la sorpresa ha saltado en Washington, donde el juez Richard Leon se ha alineado con las compañías de tabaco, al dictaminar que las regulaciones que requieren grandes advertencias sanitarias gráficas en las cajetillas de cigarrillos violan la libertad de expresión consagrada en la Constitución. León señaló que las etiquetas de advertencia eran demasiado grandes para pasar el examen constitucional y que el gobierno dispone de numerosas herramientas a su alcance para disuadir de fumar, tales como impuestos sobre el tabaco o la simple información en lugar de imágenes horribles. El magistrado respondía con este dictamen a la reclamación de Reynolds American Inc, Reynolds, Inc. Lorillard, Liggett Group LLC, de la Commonwealth Brands Inc, propiedad de Imperial Tobacco Group PLC, y Santa Fe Natural Tobacco Co Inc que se mostraron contrarios a la norma, argumentando que les obligaría a comprometerse “en la defensa contra el tabaquismo en contra de sus propios productos legales”. Precisamente exfumadores protagonizan estos días en Estados Unidos una dramática campaña para disuadir a los adictos.

“No tengo prevista la modificación de la ley del tabaco, pero estoy dispuesta a escuchar los argumentos que me den”, declaraba recientemente Ana Mato, ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Al cumplirse, en enero pasado, un año de la promulgación de la ley que prohíbe fumar en espacios públicos el resultado no es muy alentador. “La ley no ha conseguido que los fumadores dejen de fumar”, declaraban en febrero pasado especialistas médicos a RN5. Aportaban estos datos: en España hay unos diez millones de fumadores y han dejado el tabaco unos 700.000. Desde el Ministerio se ha activado una web para ayudar a dejar de fumar. Los afectados por el tabaquismo en toda Europa suman 13 millones de personas.

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