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Latinoamérica

El presidente Santos quiere recuperar los votos perdidos en Bogotá

31-03-2014

Los resultados de las elecciones legislativas del pasado 9 de marzo y la destitución de Gustavo Petro como alcalde de Bogotá, con la consecuente crisis institucional en el Distrito, convirtieron a la capital del país en un escenario predominante de disputa electoral de cara a los comicios presidenciales del próximo 25 de mayo.

El primer acto de campaña de Juan Manuel Santos, el presidente-candidato, fue el llamado “Pacto por Bogotá”, firmado el pasado 6 de marzo. Fue la suscripción de compromisos por parte de los partidos de la Unidad Nacional —la U, Liberal y Cambio Radical— para mejorar la movilidad, la seguridad y otros problemas de la capital colombiana. Lo que se dijo en ese momento era que el objetivo apuntaba a reactivar las fuerzas electorales tradicionales en la ciudad, sobre todo las de la fórmula vicepresidencial, Germán Vargas Lleras, y demostrar —a pocos días de la escogencia del nuevo Congreso— que la Unidad Nacional y la campaña reeleccionista estaba ocupada de los asuntos de la capital, más aún, que las fuerzas de izquierda que representa Petro.

Pero los resultados en las legislativas no fueron los esperados y el Centro Democrático, del expresidente Álvaro Uribe, logró cinco curules en la Cámara de Representantes por la ciudad, doblando en votos al Partido de la U, el de Santos, que sólo obtuvo dos. Una derrota que obligó a replantear estrategias, pues hace cuatro años esta colectividad había sido mayoría con siete escaños. Días después, Vargas Lleras hizo un recorrido por las principales localidades de Bogotá para escuchar las preocupaciones de la gente y plantear propuestas de cara a lo que él ha llamado “la postración” que le han dejado a la ciudad los sucesivos gobiernos de izquierda. Y la caída de Petro y la designación de Rafael Pardo como alcalde encargado le sirvió al santismo para barajar de nuevo.

Fue así como después de un rápido consejo de ministros, el domingo pasado, Santos salió en una alocución televisada a anunciar nueve acciones urgentes que, en su mayoría, están contenidas en el Plan de Desarrollo de la “Bogotá Humana” de Petro. No obstante, en esas acciones “urgentes” estaba contemplada la construcción de cerca de 100.000 viviendas de interés prioritario en la localidad de Usme, en el sur de la ciudad, y la venta de agua en bloque a los municipios circundantes a la capital, lo que permitirá la urbanización acelerada de la sabana de Bogotá.

La promesa de Unidad Nacional

El acto no pasó inadvertido en el plano político. No sólo porque significa una oposición directa a la visión de urbanismo que había promulgado Gustavo Petro durante su mandato, sino porque la vivienda, y la construcción de casas para los más pobres, ha sido la credencial de Vargas Lleras para presentarse como el gran ejecutor. En últimas, fue la declaratoria de la promesa de la Unidad Nacional de que la ‘locomotora de la ejecución’ ahora sí caminará en la ciudad.

Pero no es sólo con lo relativo a vivienda que el santismo pretende acercarse a los bogotanos. El objetivo de los reeleccionistas es darle a su campaña un enfoque de mayor empatía con las preocupaciones populares. Por eso, el jefe de Estado estuvo esta semana montando en Transmilenio y entregándole al Distrito 300 policías que entrarán a reforzar la seguridad en el sistema de transporte masivo. Una aparición que, además de mostrarlo cercano a la ciudadanía, sirvió también para hacer campaña de lleno. Santos le echó la culpa de parte de la crisis de Transmilenio —por el hacinamiento y las incomodidades— a “unos errores en la construcción del sistema, la calidad de los materiales, las famosas losas, el retraso en la ejecución, la ampliación de las estaciones, el mantenimiento de las líneas (…)”.

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