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Latinoamérica

El sucesor de Chávez hereda una economía debilitada, sus ‘misiones’ sociales y los subsidios energéticos a buena parte de Latinoamérica

06-03-2013

El sucesor de Hugo Chávez, que surgirá de las próximas elecciones que se celebrarán en un plazo de 30 días y enfrentará al vicepresidente Nicolás Maduro con Henrique Capriles, tiene por delante una serie de desafíos económicos que ya comenzaron a tratar de enfrentar en el plano interno. Pero la muerte del presidente y líder venezolano abre también una serie de interrogantes sobre el camino que seguirá el país en el corto y medio plazo. Entre los problemas más urgentes figuran el déficit de las cuentas públicas, la inflación y la falta de divisas.

De acuerdo con informaciones que el propio Gobierno venezolano ha dado a conocer, el PIB pasó de 91.000 millones de dólares en 1999 a 320.000 millones de dólares en 2012, impulsado principalmente por la renta petrolera. La inflación no varió casi nada y se mantuvo como una de las más altas en la región con una tasa por encima de 20%.  El año pasado Venezuela cerró con un alto déficit fiscal y una crisis de divisas que propició la devaluación del bolívar. La política económica de Chávez estuvo marcada por el intervencionismo y las expropiaciones, que inició en 2003 con la nacionalización de la petrolera estatal PDVSA. Si bien estas políticas mantuvieron lejos a los inversores, permitieron que Chávez armara una estructura de fondos para financiar las misiones,  los programas sociales que lograron llevar desde salud hasta educación pasando por televisores y lavadoras y hasta casas a los sectores populares.

Estos beneficios fueron ingredientes fundamentales para que el chavismo lograse un apoyo incondicional de sus seguidores, que quedó ayer reflejado en el multitudinario cortejo que acompañó los restos del presidente por las calles de Caracas. La oposición tomó nota de este fenómeno en las últimas elecciones del 7 de octubre de 2012 cuando Henrique Capriles, el rival de Chávez en las urnas, se cansó de asegurar que las misiones seguirían en caso de que el caudillo bolivariano no estuviera en el poder.

Los empresarios venezolanos, reunidos en Fedecámaras, se sumaron ayer al pesar por el fallecimiento de Chávez. El principal gremio empresarial del país expresó sus condolencias a la familia, al pueblo venezolano, su equipo de Gobierno y sus seguidores y llamó a la armonía nacional en los próximos días que permita abrir espacios para la concertación que nos permita lograr un gran acuerdo nacional para transitar los complejos tiempos que están por venir”.
La agencia de calificación Moody’s, señaló ayer que la transición política tras el fallecimiento del líder será la clave de cualquier cambio futuro en la nota. “Revisamos el panorama de Venezuela a negativo en enero, en anticipación a los riesgos asociados con la transición política, en caso de que muriera, así que cualquier nueva acción dependería de que esos riesgos se materialicen”, afirma Aaron Freedman, analista de la agencia.
El resto de los países de Latinoamérica también se preguntan qué conllevará la desaparición de su mayor líder regional. Además del impulso integrador, Chávez usó gran parte de los ingresos petroleros a ayudar a otros países aliados. La incertidumbre ronda ahora en torno a lo que sucederá con Petrocaribe, un acuerdo energético mediante el cual Venezuela suple todos los días 50.000 barriles de petróleo con una financiación a 25 años y una tasa de 1% anual. En esta iniciativa participan 18 países. Más información.

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