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Latinoamérica

Empresarias de Nicaragua se quejan de la restricción de créditos para sus negocios

09-09-2015

Aunque el acceso al crédito es clave para el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas, la gran mayoría de las empresarias de Nicaragua no gozan de este beneficio. Eso lo ha vivido en carne propia Gloria Varela, presidenta de la cooperativa de mujeres camaroneras “Lucrecia Lindo”. En un estudio realizado por la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), esta líder asegura que a pesar de tener un buen récord crediticio, el banco continúa pidiéndole a ella y a sus colegas una casa o una finca como garantía, propiedades de las que usualmente carecen.

“Tenemos lancha, motor, planta generadora de energía y ochenta hectáreas de pilas. Somos capaces de pagar una deuda, pero el banco no acepta tierra salitrosa, a pesar de que tenemos esa gran cantidad de hectáreas”, lamenta Varela. En la consulta realizada por APEN, las productoras de marañón dicen tener el mismo problema con la banca nacional, particularmente con el Banco Produzcamos, entidad que exige como garantía toda la infraestructura de la cooperativa a la que pertenecen (horno, salda de semillas, bodega, entre otros).

Este tipo de testimonios hicieron que hace un año, la Red de Empresarias de Nicaragua (REN) iniciara un extenso proceso de consulta con emprendedoras de todo el país. De este esfuerzo surgió la Agenda de las Mujeres Empresarias, un documento que presenta propuestas para vencer los obstáculos que enfrentan las mujeres en el mundo de los negocios. El jueves pasado en Managua, representantes de la organización presentaron la iniciativa y explicaron que su proyecto pretende fortalecer a las MiPYME, un sector económico que aporta el 40% del Producto Interno Bruto (PIB), que genera el 70% del empleo en Nicaragua y en el que la participación de la mujer es de un 80%.

Vetadas en programas de crédito

Según las integrantes de la REN, los procesos de aplicación engorrosos, los altos costos de transacción, el entorno sociocultural y la carencia de escrituras que garanticen el derecho a la propiedad han limitado la participación de las empresarias en programas de crédito. “Estas barreras las obligan – sobre todo a dueñas de pequeñas y medianas empresas – a recurrir a fuentes de crédito del mercado informal o al financiamiento a través de tarjetas de crédito, alternativas cuyos costos son sumamente elevados y no contribuyen a la sostenibilidad y crecimiento de la MiPYME”, afirman.

Marina Stadthagen, directora ejecutiva de la REN, expresó que uno de los factores que aceleró la elaboración de la agenda –herramienta de incidencia para mejorar políticas estatales y prácticas del sector privado– fue la publicación del Índice del Entorno Empresarial para Emprendedoras, un amplio estudio elaborado por The Economist Intelligence Unit por encargo del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN). En él, Nicaragua aparece en el último lugar de veinte naciones latinoamericanas con respecto a las facilidades que el país presta para el acceso al crédito y el establecimiento de un ambiente de negocios óptimo para las mujeres.

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