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Latinoamérica

En Puerto Gaitán (Colombia) estalla la burbuja del petróleo

06-08-2015

En una década, el municipio más pobre de la región colombiana del Meta se convirtió en el más rico y duplicó su población. Ahora acusa el golpe de la crisis del crudo.

Las toninas son unos delfines rosados que, se supone, uno puede avistar en el río Meta. Hasta 2007, una réplica de estos cetáceos sobre una fuente saludaba a la entrada de Puerto Gaitán. Todo terminó cuando el petróleo empezó a permear la vida del último núcleo urbano previo a Campo Rubiales, el mayor complejo petrolero de Colombia. Hoy, un inmenso arco por el que se pagó más de un millón y medio de euros y decorado con coloridas flores inexistentes en la zona da la bienvenida al visitante con un pequeño letrero en el que se lee: Puerta al paraíso.

Hace 10 años Puerto Gaitán contaba con 18.000 habitantes y era el municipio más pobre del departamento del Meta, en el interior del país. Con la bonanza petrolera, las tornas se invirtieron y la localidad alcanzó los 45.000 vecinos en 2014. Pasó a ser la más rica y su gente disfrutaba de una de las mejores rentas per cápita del país. Campo Rubiales, a poco más de 160 kilómetros, tuvo la culpa. En 2007 apenas producía 25.000 barriles de crudo diario. Bajo la gestión de Pacific Rubiales, dirigida por el venezolano Ronald Pantin, trabajador durante más de 20 años de PDVSA (Petróleos de Venezuela, SA), la producción superó los 230.000 barriles diarios, el 25% de la producción de Colombia.

La repercusión en la vida de Puerto Gaitán fue inmediata. De apenas dos calles pavimentadas se ha pasado a calzadas asfaltadas y a partir de las dos pequeñas plazas han crecido negocios de telefonía, ferreterías, restaurantes… En siete años se crearon 120 hospedajes. La entrada de millones de pesos en las arcas públicas permitió celebrar un festival de música en enero. Durante tres días, más de 65.000 personas mueven la economía local de tres o cuatro meses. Por su escenario han desfilado artistas internacionales como Marc Anthony, Juan Luis Guerra o Daddy Yankee. El patrocinio del sector petrolero, en algunos casos de hasta 1.000 millones de pesos (300.000 euros), cubría las actuaciones.

 El tiempo verbal, sin embargo, debería ser ya el pretérito. Desde el pasado verano, muchos establecimientos han cerrado y en otros cuelga el cartel de ‘se alquila’ o ‘se vende’…

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