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Latinoamérica

El exministro de Economía de Ecuador, Mauricio Pozo, critica el control excesivo a la banca

01-07-2014

Mauricio Pozo fue ministro de Economía en el Gobierno de Lucio Gutiérrez (2003-2004). Es máster en Economía por la Universidad de Notre Dame, en EEUU. Aquí analiza el Proyecto de Código Monetario y establece como uno de los puntos polémicos el control excesivo a la banca y afirma que es uno de los peores proyectos que ha visto con un lenguaje totalmente ideologizado.

¿Hacia dónde apunta el proyecto de Código Monetario? 

Una vez ingresado a la Asamblea, es un proyecto absoluta y excesivamente intervencionista y, por otra parte, tras la  lectura se evidencia un objetivo de manejar la liquidez de la economía, paradójicamente en un país que no emite dinero y que no tiene política monetaria. Esto es una flagrante contradicción con la técnica económica en el sentido de pretender manejar la economía de un país que no tiene moneda. En segundo lugar, es contradictorio con lo que acaba de hacer el Gobierno con la emisión de los bonos Global. Estos bonos se emiten respetando los principios del mercado: la oferta, la demanda, el precio que estaban dispuestos a recibir los inversionistas. Así mismo respetando a los organismos multilaterales, a tal punto que en la circular se menciona que una causa de moratoria es que Ecuador deje de ser miembro del Fondo. Esto es contradictorio porque en el proyecto se hace una participación absolutamente fuera de lugar del Estado. Porque si el Estado va a definir, a través de algún burócrata en un Ministerio, cómo deben los bancos manejar la liquidez, a quién prestar, en qué condiciones, cómo manejar los excedentes… Debería el Estado asumir el riesgo de tales operaciones, porque es contradictorio que los bancos sean los responsables de la plata que reciben de los depositantes, pero quien decide cómo usar ese dinero no son ellos sino el Gobierno.

Aunque el Gobierno ha dicho que es el banco el que va a decidir a quién prestar…

Lo que dice el proyecto de la ley es claro. En el artículo 14 dice que la Junta es la que se encargará de normar las operaciones, entre otras, el crédito por segmentos, por actividad… Y si a eso se va a poner límites, eso será parte del instructivo. Pero como está redactado, así se entiende.

¿Qué otros puntos son controversiales?

Se eliminan los cuatro balances del Banco Central que se crearon para respaldar los pasivos de la entidad. Es decir, para dejar explícito que la dolarización tiene respaldo, la liquidez que respalda las operaciones y las obligaciones del Banco Central. Eso se elimina y simplemente se habla de los pasivos, el balance y los activos. Por otra parte hay una participación en la estructura de gastos de los bancos por el tema de remuneraciones. Estas son decisiones institucionales si pagan mucho o poco y no entiendo por qué tiene que meterse el Estado en este tipo de asuntos. Me parece que está fuera de lugar. Otro punto es el manejo de la liquidez externa. Ahora la liquidez interna y externa está en función de la seguridad de los recursos que reciben los bancos. La principal obligación de un banco es respetar el dinero que reciben como depósitos, en otras palabras, cómo utilizar de la manera más segura esos recursos. Si existe cierta liquidez externa que respalde cierto tipo de operaciones, no entiendo cómo a través de una norma  pueden cambiar esos principios. Ahí hay pocos ejemplos de una ley, que a mi criterio, es absolutamente peligrosa. Al contrario de lo que dice el Gobierno considero que es atentatoria para la estabilidad económica y la dolarización.

¿Es una ley que estatiza a la banca? 

Yo no le quisiera poner ese calificativo, pero si a la banca “le van a dar decidiendo”, para qué tienen los bancos autonomía o privacidad, si el Estado va a normar absolutamente todo. En las motivaciones de la ley hay toda una letanía  de tesis ideológicas. Utilizan la dialéctica marxista, hablan de la clase burguesa…, que no es compatible con un tema que es sensible. Estos temas bancarios y financieros tienen que ser manejados con la mayor prudencia y cuidado porque puede generar un nerviosismo y si ocurre algo no lo van a poder manejar.

Pero el Gobierno habla de evitar una quiebra de la banca, pero en este periodo quebró Cofiec, Coopera, la compañía de seguros Prima. Bajo esta premisa, ¿cuál es la garantía de que el Estado sea un buen administrador?

El Estado  ha demostrado que no es un buen administrador. Porque no hay un ejemplo en estas fechas. La cartera vencida de la banca pública es entre  9% y 10% de la cartera total. La cartera vencida de la banca privada es 3%. Eso quiere decir que la banca pública tiene tres veces más de morosidad. En un ejemplo puntual  es el número de  veces que ha tenido deficiencia patrimonial el Banco de Fomento y al Estado le ha tocado intervenir poniendo plata, condonando deuda y una serie de cosas… Entonces, está fuera de discusión que el Estado no es un buen administrador. El Estado tiene que poner normas, tiene que ser supervisor, tiene que regular, tiene que poner los límites de la cancha para que los actores tengan que moverse bajo ciertos parámetros. En este caso son los bancos, pero aquí es juez y parte. Además, el Estado no es un eficiente administrador de recursos. Eso es ya absolutamente evidente.

¿Hasta donde llega el límite de responsabilidad en este proyecto de ley cuando el Estado va a controlar la banca pero no se responsabiliza por las entidades?

Esa es una pregunta para la que no tengo respuesta. Ahí uno puede colegir cosas. Es como que a una persona le obliguen a hacer algo y le vuelvan responsable cuando no decidió hacerlo. No tiene sentido.

¿Hay una señal de crisis en el país para que se establezca este proyecto de Código Monetario?

No. No creo que el país está en crisis. Creo que tiene problemas, errores de política económica que se han ido acumulando: exceso de gasto, déficit fiscal creciente, dependencia del petróleo, déficit externo que no arreglan con medidas parches como prohibir ciertas importaciones y recién a los siete años están intentando reanimar las relaciones internacionales… Se han acumulado una serie de problemas y hay menos liquidez de lo que había antes y eso se explica con la emisión de $2 000 millones por un lado, la operación del oro por otro sector, el dinero electrónico… Eso es una evidente demostración de que están faltando recursos. Pero si no hay un manejo ordenado, si siguen acumulando desequilibrios esto se complica y se entra en una suerte de embudo. Y sí es preocupante que esa falta de liquidez quieran suplir con una norma donde el Gobierno tenga más capacidad de manejar los recursos.

¿Este proyecto de Código Monetario es la respuesta a la falta de Liquidez en el Gobierno?

No creo que sea solo eso, aunque no se descarta que pueda ser en parte. En el proyecto  de ley hay un sesgo ideológico fuerte. Hay una dosis de fanatismo y de aversión a la banca. Y la banca, sea buena o mala, cumple un rol. También hay banqueros buenos y malos, como en cualquier actividad. Con esa pasión y esa adversidad están creando una ley en la que están jugando con fuego. Esta es una ley peligrosa que puede generar un problema que ellos no van a poder manejar.

¿Pero la gente no siente el problema y se refleja en los depósitos?

Por el mundial esto pasa desapercibido. Pero cuando se empiece a sentir y comience a calar en la población será diferente. Ahora la discusión está en los técnicos. Si mañana esto empieza a filtrarse en la población y no se aclara hasta dónde quieren llegar y qué quieren hacer, obviamente que hay un riesgo importante.

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