21-04-2012
El 14 de abril, aniversario de la proclamación de la Segunda República, la Casa Real anunciaba que el Rey se había roto una cadera en Botsuana, donde andaba en una de sus pasiones: matar elefantes. Yo he estado en Okavango, emocionado con la inteligencia y sensibilidad de estos animales, con la atención de las madres con sus crías, con su juegos y reyertas, poderosos y pacíficos. Por eso la abyecta conducta del Monarca me afecta personalmente porque he mirado a los ojos a esos mismos elefantes a los que él se deleita fusilando cobardemente. Leer íntegro.



