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Latinoamérica

La comisión de Reforma Electoral de Panamá quiere transparencia en las donaciones para las campañas

26-10-2015

Ocho meses después de empezar sesiones, y aun con batallas domésticas, la Comisión Nacional de Reformas Electorales (CNRE) ha empezado a dar cuerpo a las reglas que regirán en los próximos comicios generales. La nueva reforma al Código Electoral, que se prevé llegue a la Asamblea Nacional el año entrante, apunta a regular una cuestión considerada fundamental: quién tendrá (y quién no podrá) poner dinero en las campañas electorales.

Sin embargo, el documento también promete dejar en claro qué tanta hegemonía tendrá el gobierno de Juan Carlos Varela en el juego de bloques políticos y económicos su alrededor. Aun con el respaldo que le ha dado el presidente al proceso de cambio, analistas dudan de que la propuesta sortee sin problemas los frentes que le depara la fraccionada Asamblea Nacional.

El politólogo Richard Morales vaticina que será ‘muy difícil que en la Asamblea se apruebe una limitación de grandes proporciones como esta, principalmente porque se harán bloques de partidos en contra’. Y ya está ocurriendo: en la mesa de la CNRE el oficialismo y la sociedad civil organizada han hecho fuerzas para sostener su propuesta de que no exista más financiamiento privado en las campañas electorales. Que de $59 millones que representaron en 2014, vayan a cero en 2019.

Es curioso, de todos modos: el presidente Juan Carlos Varela carga con los cuestionamientos por la influencia que los analistas sostienen que ejercen sus donantes enlas decisiones de su gobierno. El hoy mandatario reportó al Tribunal Electoral (TE) haber recibido poco más de $10 millones de manos privadas.

La oposición partidaria de que se

sufraguen el 10% de las campañas

En la otra esquina, compactados, los partidos de oposición sostienen que al menos se debe permitir que los privados sufraguen el 10% de las campañas políticas, escenario que, según el presidente del Tribunal Electoral (TE), Erasmo Pinilla, se constituye en una maniobra para ‘hipotecar la conciencia’ de quien gana. Articula, justo, los negocios desde el poder. La falta de consenso ha bloqueado el debate. Desde finales de septiembre, el tema ha pasado a una subcomisión que intenta acercar la posición de las partes. Han decidido dejarlo para el final.

‘Mantener el financiamiento privado es una necesidad natural compartida entre los partidos, y en ese sentido se podrían mover en la Asamblea, por lo que el rol de la CNRE es frustrante’, agrega Morales. ¿Por qué? Para muestra, un botón: sólo en la campaña presidencial de 2014, los partidos políticos captaron $59 millones, $9 millones más de lo que invirtió el TE en costear todo el proceso.

La cifra representa el 30% de todo lo que se ha invertido en las campañas electorales de las dos últimas décadas, y es 25% superior a lo que costó para los donantes privados la elección en la que Ricardo Martinelli llevó su ‘locura por el cambio’ a la Presidencia. De los $59 millones, Cambio Democrático-Molirena consiguieron $35 millones; el PRD, $14 millones; y el FAD, por su parte, recogió $263 mil. Las donaciones para el resto de las elecciones son un absoluto misterio.

La sociedad civil ha puesto un duro matiz a su propuesta, ante la reticencia de los partidos: si hay financiamiento mixto, entonces, que el subsidio postelectoral a los partidos fluctúe a la baja, y se condicione su uso. El Tribunal Electoral ha prometido que el nuevo código le dará más espacio para controlar cómo se gasta el dinero en campaña.

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