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Latinoamérica

La ex guerrillera Dora María Téllez acusa a Ortega de parasitar al Frente Sandinista

08-02-2016

Dora María Téllez vive en una especie de retiro del ruido, el caos y el imparable vaivén de la capital en una amplia, arbolada y fresca quinta en Ticuantepe, un espacio para pensar, analizar la realidad política del país y asesorar a un movimiento político, el MRS, del que ella sigue formando parte. Es ahí donde la mítica “Comandante Dos” de la llamada “Operación chanchera” —la acción guerrillera que permitió la toma del Congreso de los diputados por guerrilleros sandinistas y que marcó el principio del fin de la dictadura somocista— se ha convertido en una activa usuaria de redes sociales, porque, dice, escribir en ellas es más efectivo que repartir volantes en las calles de la ciudad. La comandante usa Twitter, por ejemplo, para denunciar lo que considera arbitrariedades del poder que lidera el presidente Daniel Ortega, pero también para comentar, con sarcasmo y humor, las decisiones de un Ejecutivo que controla la primera dama Rosario Murillo. Rodeada de dos de sus tres perras —”Negrita”, “Cremita”, las llama con cariño— y con sus archivos que incluyen portadas históricas del desaparecido Barricada—“¡Vencimos y adelante!”, reza el titular de su primera edición— Téllez analiza en esta conversación con Confidencial la transformación del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), una organización política fundamental en la historia reciente de Nicaragua que, dice, pasó de un partido revolucionario a uno dominado por un caudillo.

¿Qué pasó con el sandinismo en Nicaragua? ¿Sigue vigente?

El sandinismo es una corriente de pensamiento político y social que existe más allá de las fronteras del Frente Sandinista, que dejó de seguir los principios de Sandino por la doctrina orteguista, que es el ejercicio del poder sin referencia políticas. Nicaragua pasó del sandinismo al orteguismo.

¿Cómo se puede definir el orteguismo?

Es un engranaje de poder, una maquinaria hecha para garantizar el poder político y económico de la familia Ortega Murillo. No tiene ni programa ni principios. Y en función de ejercer el poder puede hacer cualquier cosa. La finalidad última es el endiosamiento de la familia y su permanencia en el poder.

¿Por qué el Frente Sandinista no se convirtió en un partido moderno de izquierda, como algunos partidos de las ex repúblicas socialistas de la Europa del Este?

El Frente Sandinista pasó a ser una organización dependiente del dedo de Daniel Ortega. El orteguismo parasitó al FSLN y se lo comió de la misma manera que el somocismo parasitó al liberalismo. El orteguismo tuvo tanto poder que liquidó las estructuras del partido. En lugar de evolucionar a un partido moderno evolucionó a una entidad dominada por un caudillo. Ortega es un caudillo que liquida instituciones.

Figuras claves del FSLN, como usted, ya no están dentro del partido. Hay otros rostros. Ahora la primera dama Rosario Murillo tiene un papel preponderante dentro del partido, ¿cómo se produjo este cambio?

A partir del noventa Rosario Comenzó a tener una actuación más activa en la política dentro del Frente Sandinista, lo que comenzó a ser más relevante en la campaña presidencial de 2001. Con la denuncia de Zoilamérica Narváez, Rosario interviene respaldando a Ortega, lo que le da un enorme poder frente a Daniel, además de una gran cuenta por cobrar. Es una factura carísima que Ortega, como buen político, tenía claro que tenía que pagar. Rosario comienza a conformar una nueva corriente dentro del Frente Sandinista. Quedaban las corrientes de Lenín Cerna, Bayardo Arce, las de organizaciones sindicalistas de Gustavo Porras, pero Rosario aparece metiéndose a trabajar su propia corriente, que terminó liquidando al resto. Ella se impuso como una figura hegemónica.

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