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La felonía de José Folgado a los accionistas de Red Eléctrica se asemeja a su traición a los ciudadanos de Tres Cantos

15-03-2012

El escándalo que originó ayer el presidente de Red Eléctrica, José Folgado, con la propuesta de nuevos consejeros sometida a la junta de accionistas, en una lista trufada de activos ideólogos miembros y simpatizantes del Partido Popular (Juan Iranzo, Alberto Nadal Belda, Francisco Ruiz Jiménez, Alfredo Parra García Moliner, Guillermo Kessler), y la traca final de Ignacio López del Hierro, el marido de la secretaria general del Partido Popular y presidenta de Castilla La Mancha, Dolores de Cospedal,  no puede saldarse exclusivamente con la renuncia de este último. Es Folgado el que debe dar explicaciones a los ciudadanos-accionistas  por su traición a las prácticas de Buen Gobierno en la empresa semipública.

El zamorano ex seminarista Folgado, que empezó a formarse en el mundo de la política y economía de Madrid (en la capital ambos territorios se solapan constantemente) a los pechos de Ruiz Mateos, en el servicio de estudios de  Rumasa, luego expropiada, ya había dado una muy mala señal, con su traición a los ciudadanos de la localidad madrileña de Tres Cantos, que le habían votado para ser alcalde reelecto. “Me llena de orgullo y satisfacción encabezar de nuevo la lista del Partido Popular en Tres Cantos”, afirmaba el año pasado Folgado.

Ese orgullo y satisfacción lo dejó de lado el ex secretario de Estado cuando el aparato del Partido Popular que reparte las prebendas de los puestos jugosos de las empresas en las que el Estado manda, aunque sea con participaciones minoritarias como es la del 20% de Red Eléctrica, le asignó la presidencia de esta compañía en sustitución de Luis Atienza, el ex ministro socialista, en la que se asegura medio millón de euros de sueldo, más plan de pensiones, más blindaje.

“Honestidad, Transparencia, Austeridad y Eficiencia. Esto es lo que los ciudadanos esperan de todos los miembros de esta corporación, y no vamos a defraudarles”, afirmó en su investidura de hace menos de un año antes de dar la espantada.

La misma honestidad y austeridad que ha mostrado con la lista de nuevos consejeros propuesta a los accionista de Red Eléctrica, que atenta contra el código de Buen Gobierno corporativo, en la que ni siquiera ha tenido la decencia de incluir a una mujer entre los seis nombres propuestos, a pesar de que salen del órgano de administración María Ángeles Álvarez y Arantza Mendizabal.

La propuesta de Ignacio López del Hierro era inconcebible e insostenible. Este hombre fue sancionado hace unos años por la CNMV por inducir a engaño en el precio de las acciones de Bami, una falta especialmente grave en una empresa cotizada, y es el marido de una política poderosa del partido que gobierna, lo que no le califica como el independiente más oportuno para sentarse en el consejo de una empresa cuya cuenta de resultados depende del Gobierno.

“Me produce mucha pena dejar el ayuntamiento”, dijo Folgado cuando abandonó el consistorio madrileño. Sólo le faltó decir que sirve igual a España desde Tres Cantos que desde Red Eléctrica, pero ayer ya envió una señal muy clara a Génova: Estoy aquí para lo que digáis. Ahora sólo falta que de la nueva lista de proveedores de la compañía.

 

 

 

 

 

 

 

 

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