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La oposición a Maduro consigue un gran éxito en la manifestación para el revocatorio del líder chavista

01-09-2016

Cientos de miles de venezolanos marchaban el jueves en la “toma de Caracas”, una manifestación de la oposición que busca presionar para que se fije una fecha de realización de un referéndum revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro.

Una marea de opositores llegó a la capital desde varios puntos del país, muchos sorteando cierres de carreteras y controles de las fuerzas de seguridad, para llenar tres avenidas vitales y pedirle al árbitro electoral diligencia en el proceso para revocar al mandatario.

“Va a ser la movilización más grande que se haya dado en la historia de nuestro país”, dijo el líder opositor Henrique Capriles mientras marchaba en medio de la movilización convocada por la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Testigos de Reuters calcularon que al menos un millón de personas de todas las edades, con gorras y banderas de Venezuela, protestaban en un ambiente festivo y circundadas por uniformados en tres principales avenidas de Caracas, sobre casi 20 kilómetros.

Desde principios del 2014, cuando hubo una ola de protestas antigubernamentales que dejó 43 muertos, la oposición no había logrado organizar marchas multitudinarias.

En paralelo, en la mayoría de capitales de Latinoamérica, y algunas ciudades de Europa y Estados Unidos, también se realizaban manifestaciones de apoyo a la oposición venezolana.

“Han tenido el poder 17 años y no han hecho nada. Ya se les acabó el tiempo. Este Gobierno no funciona”, dijo Naty Gutiérrez, una jubilada de 53 años vestida con una camiseta blanca, en uno de los siete puntos en los que la oposición llamó a sus seguidores a congregarse.

“Hoy vamos a derrocar el hambre, la inseguridad, la inflación y la corrupción”, agregó Gutiérrez, quien condujo desde la ciudad vecina de Maracay a Caracas. Dijo que tardó el triple del tiempo normal de viaje, por los múltiples puntos de control con los que se topó.

Pocos incidentes se contaban durante la concentración. Un canal de televisión reportó que uniformados rociaron gases lacrimógenos a manifestantes que caminaban por una vía de acceso a Caracas que había sido bloqueada. En otro punto, uniformados detonaron dos bombas lacrimógenas a manifestantes que intentaron romper un cordón de seguridad.

Otros puntos de acceso principales se mantenían bloqueados con vehículos militares, sin embargo mucha gente prosiguió su recorrido caminando por autopistas y calles.

Al otro lado de la ciudad, miles de seguidores del presidente Maduro, también se juntaban para mostrar apoyo a la “revolución socialista”.

“La oposición, con su marcha, quiere tumbar al Presidente, pero no van a poder”, dijo Adriana Jiménez, una funcionaria de 44 años que se unió a la movilización convocada por el partido de gobierno.

Los opositores señalan a Maduro como el principal responsable de la aguda crisis que sufre el país petrolero, que tiene a millones haciendo enormes colas diarias en busca de alimentos y medicinas escasos, en medio de una inflación que no da tregua y una recesión económica de dos años.

 

“GOLPE DE ESTADO”

Según la oposición, el árbitro electoral está dilatando el procedimiento para convocar al referéndum revocatorio ya que, si se realiza después del 10 de enero de 2017 y Maduro pierde su mandato, no se celebrarían nuevas elecciones y sería su vicepresidente el encargado de completar el término.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) dijo que la recolección de firmas que permita convocar al revocatorio se llevaría a cabo a fines de octubre, lo que aleja la posibilidad de que la consulta se realice este año, pues organizar el plebiscito tardaría al menos tres meses.

Maduro, por su parte, insiste en que el revocatorio no se llevará a cabo este año y que tras la marcha del jueves sobrevendrá un golpe de Estado en su contra, como sucedió en abril del 2002 con el fallecido Hugo Chávez.

“No nos van a derrotar. Aquí no se rinde nadie”, agregó en la víspera tras convocar a sus partidarios a congregarse en las inmediaciones del palacio presidencial de Miraflores. Mientras, Nicolás Maduro, quien había encabezado una concentración chavista en la avenida Bolívar, en Caracas, para hacerle frente a la masiva movilización de la oposición, aseguró que daría información sobre detenidos vinculados a la marcha en su contra, a los que calificó de criminales fascistas. En la zona norte de Caracas se capturó un campamento de paramilitares a 500 metros de Miraflores y a “importantes dirigentes de la derecha golpista con explosivos”, aseguró.

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