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La pandemia podría poner fin a la gerontocracia castrista

21-04-2020

Solo en los países con regímenes totalitarios, en los que los principios y valores de la democracia liberal moderna son considerados pura bazofia, se puede obligar a los ciudadanos a hacer todo lo que al Gobierno se le antoja. Nadie se puede negar, pues es arrestado y encarcelado.

Podría decirse incluso que esa condición autoritaria es irónicamente una ventaja de las dictaduras para salvar vida en tiempos de pandemias o epidemias, pues se cumplen a rajatabla las severas medidas gubernamentales de aislar y prohibir la libre circulación de las personas  para evitar el contacto de unas con otras.

Pero las tiranías también controlan los medios, lo cual es una desventaja para la población, que al recibir noticias falsas, que ocultan la verdadera gravedad de la epidemia, se confía y hay más contagios.

Pues bien, en Cuba el régimen no puede aprovechar siquiera la única ventaja que le da su carácter militar-totalitario. Intenta hacer uso de su habitual ordeno y mando, y exige a la población que permanezca en sus casas, pero no funciona.

Y no es factible por la improductividad del modelo económico estalinista instalado por el dueto Fidel Castro-“Che” Guevara hace 60 años, incapaz de producir grandes cantidades de alimentos y otros bienes para que las familias los adquieran para varios días y puedan permanecer en sus hogares. En la Isla quien a diario no sale a la calle a buscar comida, no come.

Por eso, en la medida en que sea más evidente la incapacidad de la “revolución”  para proteger a  los cubanos de la pandemia del Covid-19, al tener que exponerse cotidianamente en las calles para conseguir alimentos, y mientras más ostensible sea el estado calamitoso del sistema de salud  de la “potencia médica”, más obvia y definitiva será la necesidad de que la gerontocracia de la Sierra Maestra se haga a un lado para que se realicen cambios en la nación.

En Cuba podría producirse una catástrofe humanitaria

Claro, en medio de la pandemia difícilmente podrían efectuarse esos cambios, pero sí podrían y debieran ocurrir luego de que haya indicios de que los contagios de coronavirus bajan y la vida en el país se vaya normalizando.

La pregunta es si Raúl CastroMachado Ventura y Ramiro Valdés, los tres históricos principales, y los generales también históricos que integran la Junta Militar que dirige la Isla, tendrán la voluntad de apartarse “elegantemente” o habrá que obligarlos a renunciar como hicieron en Vietnam en 1986 con la vieja dirigencia estalinista de los tiempos de Ho Chi Minh para emprender el “Doi Moi” (reformas capitalistas).

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