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Latinoamérica

La representación de las mujeres en el Parlamento de Uruguay es “escandalosamente baja”, denuncia Mariela Mazzotti

23-02-2016

La directora de Instituto Nacional de las Mujeres, Mariela Mazzotti, afirma que en Uruguay la inequidad en la distribución del poder afecta la calidad democrática

–En su definición que prefiere: violencia doméstica, de género o machista. ¿Cuál se ajusta más a la realidad uruguaya?

-La violencia de  género, explica de forma conceptual, de qué hablamos cuando hablamos de  violencia que se dirige a las mujeres de cualquier edad, clase social, lugar del país, estado de salud, y origen étnico – racial. Es decir, las mujeres por el hecho de ser mujeres, vivimos violencias de distintas dimensiones, que solo pueden ser explicadas porque hay una pauta social que define qué lugar tienen que ocupar las mujeres, y como son consideradas. La  identidad se construye en diferencia, oposición y subordinación a lo que serían las identidades masculinas, los roles hegemónicos de cómo ser varón, de cómo manejar el poder y de cómo se tienen que establecer los vínculos con las mujeres. Eso es violencia de género que se expresa de distintas maneras, que uno en términos rápidos y sencillos podría decir, sí es también violencia machista.

-Hay movimientos de mujeres que dicen que hoy se vive una “era posmachista” que quiere instalar que la “violencia es violencia” y que no existe una “violencia particular hacia las mujeres”. ¿Ud. qué piensa?

-Todo lo que sea violencia, la imposición del poder de uno sobre otros, cae sobre lo que nosotros llamamos “violación de los derechos humanos”, pero es muy importante conocer las causas de las violencias, y también conocer las manifestaciones para poder atacarlas. Sí nosotros estamos diciendo que educamos de forma diferente a las niñas y los niños y que aprenden de forma distinta a usar su cuerpo, a usar su fuerza, a resolver los conflictos, y las mujeres aprendemos a no enfrentar, a no utilizar la fuerza, a no tener una actitud “considerada” agresiva hacia los demás y los varones por el contrario, sí no son agresivos, sí no saben usar la fuerza, sí no saben imponerse, son considerados menos varones, esa es una violencia aprendida que luego se refleja en la calle, en los espacios públicos o en el deporte. Es una violencia aprendida, cuando en el trabajo ponen determinadas fotografías o hablan de determinada manera o invaden el espacio de las mujeres con connotaciones sexuales. Esta  violencia que tiene una raíz cultural, puede ser combatida sí combatimos estos estereotipos.

También la violencia de género se asocia con la violencia de “clase”.Podemos decir que hay una organización útil para el capitalismo, es útil que las mujeres aprendan que es importante hacer las cosas de la casa, eso sale plata pero sí lo hacen las mujeres es gratis, producen y reproducen la fuerza de trabajo y todas las “tareas invisibles de cuidados” que en el mercado tienen un valor y las mujeres las hacen gratis.

Lo mismo podemos decir de la violencia racial, generacional, se potencian y sus efectos son más graves, una mujer discapacitada, una mujer en el medio rural, la inequidad que viven las mujeres afro descendientes. Todas las violencias se potencian, pero para combatirlas hay que conocer las causas…

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