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Los accionistas del Sabadell pierden mucho más que los inversores de preferentes de CAM “rescatados”

17-06-2012

Increíble, pero cierto. El hecho de que España no tenga planes adecuados de quiebra y disolución de entidades financieras, carencia sobre la que ha llamado la atención el FMI, produce paradojas e injusticias sobre las que los reguladores deberían tomar nota.

El Sabadell compró el pasado uno de junio el Banco CAM (anteriormente Caja de Ahorros del Mediterráneo) por una peseta, después de que el FROB y el Fondo de Garantía de Depósitos inyectaran algo más de 5.000 millones de euros de capital, y el Estado asumiera el 80% de las pérdidas que pudieran producirse en un bloque de activos malos que suman 24.600 millones de euros. En definitiva, el Sabadell compró un banco quebrado, que debía haberse liquidado con una pérdida descomunal de los tenedores de deuda de la entidad.

Sin embargo, resulta que los tenedores de las participaciones preferentes emitidas por CAM, en los años 2001, 2002 y 2009, que suman un saldo vivo de 300, 160 y 850 millones de euros respectivamente, un total de 1.310 millones de euros, salen muy mejorados respecto a los son accionistas del Sabadell desde las mismas fechas en las que CAM hiciera las emisiones de preferentes.

El pasado jueves, el banco que preside Josep Oliu, informó de su intención de comprar las preferentes por su valor nominal siempre y cuando se canjeen por acciones del Sabadell a un precio muy superior al de cotización, concretamente a 2,30 euros por acción, cuando  ésta cotiza a 1,42 euros. Hechos los cálculos, la pérdida para quienes compraron preferentes de CAM es del 39% sobre el dinero invertido sin contar los intereses que hayan recibido. No obstante, si mantienen las acciones del Sabadell canjeadas durante cuatro años, recibirán un 24% adiciones del nominal, y un 6% de cupón anual.

Ahora veamos lo que les ha ocurrido en el mismo espacio de tiempo a los accionistas del Sabadell, el banco bueno, el rescatador. En las fechas en las que se vendieron las preferentes, 16 de agosto de 2001 y 2002, y 29 de septiembre de 2009, la cotización del Sabadell era de 4,021, 3,875 y 4,975 euros respectivamente. Eso supone que las pérdidas que acumulan desde entonces, son del 64,8%, 63,3% y 71,3% respectivamente, en relación a la cotización última de 1,42 euros.

Alguien tendría que explicar semejante disparate y el destrozo moral que supone este rescate. El inversor que compró el papel bueno, pierde mucho más que aquel, engañado o no, que compró el papel de la institución quebrada. La CNMV, que es uno de los supervisores responsables del destrozo de las preferentes, permitiendo junto al Banco de España que los bancos colocaran casi 13.000 millones de deuda perpetua en plena crisis financiera, “ha recomendado” a las entidades que compren el papel a los inversores individuales a valor nominal, y con descuento a los institucionales, porque estos últimos se entiende que saben lo que compran.

Las movilizaciones de los titulares de preferentes y productos tóxicos vendidos en sucursales con malas artes en muchos casos, están dando sus frutos, al elevar la presión sobre los supervisores, Banco de España, CNMV y a la postre, sobre el Gobierno, todos ellos conscientes del daño causado. Además, los jueces parecen sensibles a la causa de “los engañados”, y a pesar de que la CNMV no da valor a los testimonios de los damnificados, según ha informado La Celosía, en el ámbito judicial sí parece que encuentran material probatorio suficiente para hablar de engaño.

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