25-01-2012
La llamada Caravana del Hambre, integrada por los campesinos e indígenas del norte del país afectados por la sequía, han llegado a un acuerdo con el Gobierno mexicano por el que levantan el campamento que mantenían frente a la secretaría de Gobernación, en Ciudad de México. Con el pacto se establecen cuatro mesas de diálogo y una comisión que coordinará las acciones en los estados de Chihuahua, Coahuila, Durango, San Luis Potosí y Zacatecas, los más afectados por la falta de agua. El Gobierno de Felipe Calderón también se ha comprometido a evaluar nuevos mecanismos para proteger a los consumidores y garantizar el abastecimiento de alimentos en las zonas afectadas.
Campesinos e indios del norte del país marcharon la semana pasada sobre la ciudad para pedir ayudas al Gobierno y paliar los efectos de la peor sequía sufrida en décadas, que ya se ha cobrado la vida de varias personas por desnutrición. “Llevamos 70 años con limosnas. Y despensas. Qué bueno que las manden, pero lo que necesitamos es un proyecto para que nos desarrollemos: que nos ayuden con maquinaria y sistemas de riego”, explicaba Tomás Ruiz, indio pagochi representante de los Consejos Supremos de la Alta y Baja Tarahumara, la sierra más afectada. Más información.




