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El escándalo del negocio inmobiliario de Joaquín Moya con Indra salpica a Javier Monzón

12-02-2012

La relación empresarial de Javier Monzón, presidente de Indra, y Joaquín Moya, ex consejero de la empresa, y uno de los directivos españoles con más amplio currículo (IBM, Pascual, Dufry y Corporación Tecnológica de Andalucía, entre otras presidencias y consejos) se ha desarrollado desde siempre al límite del buen gobierno. El reciente escándalo originado por el abuso cometido por Moya en la subvención de 4,8 millones de euros, que le concedió el anterior Gobierno para poner en marcha el centro de innovación de una de sus empresas Redsa, salpica al presidente de la empresa tecnológica que cotiza en el Ibex 35.

La subvención obtenida fue utilizada por Joaquín Moya para comprar una nave en el parque tecnológico malagueño de Campanilla y alquilársela a Indra, según ha desvelado el diario ABC. El expresidente de IBM España, cogido en renuncio, asegura que es un “empresario limpio y honesto” y que “está dispuesto a devolver el dinero”. Faltaría más.

Sin embargo, el asunto trasciende al hecho de que hubiera una mala disposición de una ayuda con dinero de todos los ciudadanos. Joaquín Moya realiza operaciones inmobiliarias a través de su sociedad familiar Inmoan, y este negocio era una réplica de otro que mantiene desde hace muchos años con Indra, a la que alquila una nave en Torrejón por la que recibe en torno a 250.000 euros de alquiler. Resultaba bochornoso que el consejero “independiente” de la compañía alquilara a ésta una nave, eso sí “a precios de mercado y con autorización del consejo”, según informaba la empresa a sus accionistas en una nota de la memoria. Desde el punto de vista del buen gobierno corporativo era aún más sangrante que este negocio lo realizase cuando ocupaba la presidencia del comité de remuneraciones.

Este alquiler se acordó en 1999, pero “antes” de que Moya entrase en el consejo el 5 de marzo de ese mismo año y a petición de éste debía ser refrendado por el consejo para que no hubiera duda de su limpieza. En el año 2007 se renovó, esta vez se supone que también con la autorización del consejo. Todo limpio y transparente.

Las explicaciones dadas por Indra (leáse Javier Monzón) a La Celosía sobre el nuevo arrendamiento, pactado tras dejar Moya el consejo, son también muy claras. Dice la respuesta oficial que la empresa “lleva instalada en este Parque casi nueve años con un crecimiento en recursos importante que nos ha obligado a buscar instalaciones más amplias. Después de analizar varias opciones, se eligió la más adecuada de todas”. Y como guinda asegura que “las relaciones comerciales y profesionales entre el señor Moya e Indra son las propias entre actores de la comunidad empresarial del sector de TI”.

Para Javier Monzón, consejero también de ACS para defender los interses de los Albertos, alquilar una nave a un consejero que el capta es muy normal, y repetir la jugada unos años después también, aunque esta vez la ciudad en vez de Madrid era Málaga y el arrendador en esta última operación ya no fuera consejero de Indra.

La multinacional española de tecnologías de la información, con Javier Monzón al frente, ha mantenido una relación casi promiscua con los negocios de Joaquín Moya. En la época de la salida a Bolsa para concluir la privatización de Indra, Monzón mantuvo conversaciones para adquirir Meta4, comandada entonces por el ex de IBM, y una de las compañías más calentadas a cuenta de la burbuja tecnológica que supuso la aparición de Internet.

Más recientemente, Indra ha entrado en el capital de Maatg Technology, ahora renombrada como GNubila, empresa en la que casualmente había tomado una participación Joaquín Moya, según informó La Celosía precedente. La empresa GNubila está dirigida por Alfonso Ríos Alonso y Pablo González Romero. González Romero es hijo del ex presidente del Gobierno, quien a su vez comparte consejo con Joaquín Moya en la empresa de capital riesgo Tagua Capital.  Ya lo dice Monzón, son relaciones comerciales y profesionales propias de empresarios del sector de las tecnologías de la información.

Este dúo de la elite directiva de España comparte asiento en el patronato de la fundación Conocimiento y Desarrollo, fundada por Ana Patricia Botín, y en la que Javier Monzón ocupa la presidencia ejecutiva, siendo uno de los patronos Joaquín Moya.

Los negocios inmobiliarios de este último comienzan a darle dolores de cabeza. Una promoción de gran calado de Inmoan, la sociedad que utiliza para estos menesteres, fue denunciada por asociaciones ecologistas de la comunidad valenciana. El ayuntamiento del pueblo alicantino de Salinas firmó un convenio urbanístico en 2007 poco antes de que estallase la crisis, para el desarrollo residencial con campo de golf incluido, que según estas asociaciones representa una amenaza a espacios muy valiosos del ecosistema, la sierra y la laguna.

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