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Macri promete la apertura económica y hace una llamada al diálogo

11-12-2015

Mauricio Macri asumió el jueves la presidencia de Argentina con una convocatoria a un amplio diálogo político, que necesitará para cumplir con sus promesas de reactivar una economía estancada y transparentar la gestión.

Tras 12 años de gestión de la centroizquierda peronista, el representante de la centroderecha -que ganó por un estrecho margen el balotaje de noviembre- deberá realizar ajustes en la tercera economía de América Latina, pero con cuidado de no afectar los logros sociales alcanzados en la última década.

Su tarea, además, enfrentará otros escollos: un Congreso dividido y una oposición que, con la saliente Cristina Fernández de Kirchner entre sus líderes, ya le hizo sentir a Macri toda su ferocidad antes del cambio de Gobierno, con una controversia pública sobre el protocolo para el traspaso de mando.

“Queremos el aporte de todos, de la gente que se siente de derecha o de izquierda, de los peronistas y antiperonistas. Es un desafío excitante tras años de prepotencia inútil”, dijo Macri en su discurso de asunción ante el Congreso, donde no estuvieron Fernández ni los diputados de la coalición de la ex mandataria, Frente para la Victoria.

El presidente, que tiene el respaldo de los mercados, no dio el jueves detalles sobre cómo reactivará la economía, agobiada por la escasez de inversiones, una elevada inflación y un grave déficit fiscal, pero reconoció que los desafíos “son enormes” y los problemas no pueden solucionarse “de un día para el otro”.

Una multitud con banderas y globos de colores celestes y blancos saludó a Macri a la salida del Congreso y a lo largo de la Avenida de Mayo, en el centro de Buenos Aires, por donde llegó a la Casa Rosada para recibir la banda y el bastón presidenciales de manos del presidente del Senado, Federico Pinedo, miembro de su alianza Cambiemos.

Macri, de 56 años, salió al balcón de la Casa de Gobierno -el mismo en el que Eva y Juan Domingo Perón daban sus discursos- para hablar ante decenas de miles de argentinos que, en la Plaza de Mayo, cantaban “¡Sí, se puede!”. Y luego bailó ante la multitud, como solía hacerlo durante la campaña electoral.

“Hoy es un día histórico. Hoy los argentinos nos volvemos a ver la cara de nuevo. El Gobierno anterior tuvo éxito en dividir a la gente, incluso tenemos familiares divididos por la política, que ni se hablan”, dijo a Reuters Martín Payares, un soldado de 41 años que fue a la celebración junto a su familia.

Cristina Fernández, que tras la disputa por el protocolo decidió no asistir al traspaso de mando, tiene una alta popularidad gracias al bajo desempleo en el país y los subsidios que otorgó para combatir la pobreza.

La ex mandataria se despidió el miércoles de sus seguidores con un multitudinario acto que mostró que está dispuesta a liderar la oposición a Macri.

 

HERENCIA ECONÓMICA

La economía creció con fuerza durante la primera gestión de Fernández y la de su antecesor y fallecido esposo, Néstor Kirchner.

Pero las amplias regulaciones sobre el comercio y los mercados han ahuyentado capitales y afectado a algunas de las principales actividades de Argentina, como la agricultura y la industria automotriz.

“Creo que Macri va a llevar el país adelante y vamos a insertarnos en el mundo, y no estar aislados como Venezuela. Va a trabajar por la unión del país y por la democracia”, dijo Lilia Mitre, una argentina de 66 años que sostenía un cartel con la leyenda “Sí, se puede”.

Como parte de la mayor apertura prevista, economistas de Macri ya iniciaron contactos con acreedores de deuda impaga, que con una demanda judicial en Estados Unidos mantienen a Argentina alejada de los mercados internacionales de crédito.

La resolución de ese conflicto y las reformas de libre mercado atraerían los capitales que el país necesita para volver a crecer, según los planes del equipo de Macri, que espera en pocos años llevar a un dígito la inflación que actualmente supera el 20 por ciento anual.

La bolsa de Buenos Aires, que caía levemente el jueves, ha subido un 17 por ciento desde que Macri logró un buen resultado en la primera vuelta electoral de fines de octubre.

“No hay tanta urgencia como parece. Argentina está en buenas condiciones. Nos dejan una herencia complicada pero no se compara con ningún otro momento de la historia”, dijo a periodistas Alfonso Prat-Gay, quien más tarde el jueves jurará como ministro de Economía.

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