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Magistral discurso de Stiglitz contra la creciente desigualdad en su ingreso en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras

14-09-2012

G.Garteiz

El economista estadounidense, laureado con el nobel, Joseph Stiglitz, denunció ayer el quebranto social y económico que supone la creciente desigualdad en Estados Unidos y en buena parte de Europa, donde “un 1% de la población tiene lo que el 99% necesita”. Joseph Stiglitz ingresó en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, con un discurso, “El precio de la desigualdad”, un ideario desarrollado en su libro de igual título, traducido al español y recientemente editado por Taurus. Con humildad, sabiduría, tranquilidad y tono calmo, el catedrático estadounidense, que ha dado clases en las principales universidades, actualmente lo hace en Columbia, desmanteló el discurso neoliberal, ese que considera que el mercado es capaz de equilibrar los excesos.

El discurso, pronunciado en la sede madrileña de Caixaforum, un regalo de la entidad catalana a todos los madrileños y visitantes de la capital, dejó claro como los Gobiernos se han dedicado a cuidar del bienestar de las empresas y no el de los ciudadanos, sin afrontar el problema más grave, que es el desempleo, sacrificando la equidad en favor de la codicia de unos pocos, unas elites económicas y financieras, que son más buscadores de rentas que emprendedores.

Stiglitz puso ejemplos claros de la injusticia imperante, de la diferente vara de medir. De cómo Estados Unidos, cuyo  modelo copian la mayoría de los países europeos, ha dejado de ser la tierra de la igualdad de oportunidades, habiéndose convertido los sistemas políticos en plutocracias. “La desigualdad es la causa y la consecuencia del fracaso del sistema político, y contribuye a la inestabilidad del sistema económico, lo que a su vez contribuye a aumentar la desigualdad, generando una espiral viciosa en sentido descendente”, subrayó.

El nuevo académico expuso cómo los estudiantes, que se endeudan para poder sacar adelante sus estudios, son dejados de lado por el sistema financiero cuando no encuentran trabajo para poder pagar los créditos, mientras que los bancos y aseguradoras fueron rescatadas con cantidades astronómicas por acciones irracionales de los banqueros.

Planteó también el problema de los desahucios, donde se han producido engaños por parte de las entidades financieras y se ha tapado el asunto con simples multas, dejando a la intemperie a miles de familias, mientras aumentan por doquier los inmuebles vacíos.

Las rentas de un trabajador medio en Estados Unidos son iguales a las que tenía en los años noventa. En opinión de Stiglitz, los mercados han desempeñado un papel decisivo en la mejora de la productividad y el nivel de vida cuando han sido controlados adecuadamente por  los gobiernos, en caso contrario son propensos a concentrar la riqueza, trasladar a la sociedad los costes medioambientales y abusar de los trabajadores y los consumidores. “Es necesario domesticar y moderar los mercados para garantizar que funcionan en beneficio de la mayoría de los ciudadanos, como se hizo durante la era progresista, cuando se aprobaron leyes para mejorar la competencia y en el New Deal con la legislación de Seguridad Social, empleos y salarios”, insistió el economista.

“El capitalismo, tal como está funcionando, no sólo incumple la promesa de mejorar el nivel de vida de la mayoría de los ciudadanos, sino que está generando desigualdad, contaminación, desempleo y degradación de unos valores hasta el punto de que nadie se hace responsable de sus fechorías”, añadió.

Stiglitz, que iba para físico, ha puesto sus conocimientos matemáticos al servicio de la teoría económica y, desde ésta, afrontar las razones (económicas y sociales) de la injusticia. En su libro arroja luz sobre las razones por las que el dinero resulta tan poderoso en una democracia y condiciona las decisiones políticas hasta sesgarlas en favor de una minoría. Intenta esclarecer el nexo entre economía y política, y ofrece esperanzas y guías para el cambio.

“Debemos reformular las fuerzas del mercado en una dirección que promuevan más igualdad, podemos conseguir que los mercados funcionen mejor.  No soy utópico, se trata de reducir la desigualdad y aumentar la igualdad de oportunidades”, sostiene el académico, para quien hay tiempo para conseguir que el sistema político funcione y evitar así que el 80% del electorado joven no vote, y para conseguirlo apela “al interés propio bien entendido” de la casta que controla la riqueza y la política, ya que su bienestar dependerá a la postre del bienestar común. Así se explican casos como el de Warren Buffett, el hombre más rico del planeta, quien ha reclamado  más impuestos para los ricos.

 

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