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Mapfre choca con Funeraria Bilbaína en su expansión en el sector en el País Vasco

05-02-2012

Luis Martínez/G. Garteiz

Mapfre, que ha iniciado una ambiciosa expansión en el sector de funerarias, muy  ligado al asegurador, con la opa sobre Funespaña, cuasi monopolio en Madrid, ha chocado en el País Vasco con los socios de la Funeraria Bilbaína, una empresa ligada a Azkaran, la agencia exclusiva de la aseguradora Previsora Bilbaína.

Funespaña había comprado Sarria, otra compañía vasca, que atesora un importante paquete de acciones de la Bilbaína. El resto de accionistas de ésta exigen que Sarria les ofrezca ese paquete al mismo precio que paga Funespaña (de la cual Mapfre controla un 42% y ha lanzado una opa por el resto) y así  mantener el control sobre la compañía.  Con dos tanatorios en Bilbao y Galdakao, Bilbaína amenaza a Sarria con emprender “acciones legales” si no se les ofrece “en el mismo precio y condiciones” el paquete de acciones ahora en manos de Funespaña, tras cerrarse la compra de la funeraria por 5,2 millones de euros el pasado mes de octubre. El próximo 1 de marzo ambas partes se verán las caras en una junta para dilucidar este asunto.

En caso contrario, la empresa que administran Jesús María Larretxi y Juan José Mencía amenaza con pedir judicialmente la “nulidad” de la venta de acciones a Funespaña por parte de Sarria. Por su parte, Funespaña se niega a revelar su porcentaje de participación en Funeraria Bilbaína y solo reconoce poseer una participación “significativa”, no solo en Bilbaína sino también en la filial Fubilo, que controla Funeraria Múgica, de Eibar.

Integrar el negocio con el de las aseguradoras

El funerario representa un bocado muy apetitoso para las compañías de seguros para generar valor añadido en los márgenes del seguro de deceso, como demuestran los movimientos de concentración. El sector, apunta en un estudio de Fedea,  Juan Santaló, está “muy atomizado”, “dominado por monopolios locales”, donde pequeñas y medianas empresas prestan unos servicios cuya compra se toma de forma “imprevista” y “con desinformación”, ante “la poca frecuencia” con que se demanda el servicio.

La mitad de los municipios cuenta, por cada 100.000 habitantes, con menos de dos operadores. En el País Vasco, donde opera Bilbaína, es “frecuente” encontrar empresas que “acaparan” más del 50 por ciento de los servicios. Igual situación presentan comunidades como Cataluña. Solo destaca, en sentido inverso, Galicia, donde sí hay condiciones para que el servicio se preste con mayor competencia. Una riada de quejas sigue afluyendo hasta los servicios de defensa de la competencia por supuestos repartos de mercado y abuso de posición dominante. Una situación que podría aliviarse si el Gobierno actual retoma el proyecto de ley presentado al final de la pasada legislatura, cuyo plazo de aprobación finalizaba el 2 de marzo de 2012, con la intención de aligerar de obligaciones administrativas al sector y, sobre todo, garantizar la libre elección de prestadores de servicios funerarios, incluso entre los clientes de las aseguradoras.

Éstas disponen de un amplio poder en el mercado de la prestación de servicios funerarios. A través de las pólizas de deceso, se encargan del último viaje de un 60 por ciento del total de fallecidos en España. La concentración es aún mayor en Andalucía y Extremadura, donde acaparan el 90 por ciento de los servicios. Una situación que obliga a corregir los “incentivos a la integración vertical” que animan la relación entre funerarias y compañías aseguradoras.

Padre e hijo pelean con madre e hija en Rocamer

Las luchas, especialmente familiares o entre socios minoritarios, por el control de funerarias son constantes. En Murcia, la familia Mercader  ha llevado su disputa personal hasta el puente de mando de Rocamer, un floreciente negocio funerario, cuya propiedad se disputan ahora dos bandos, liderados por los dos progenitores, y que cuenta con dos tanatorios en Pilar de la Horadada y San Pedro del Pinatar. La riña por el control del negocio funerario ha ahondado las diferencias que desde hace más de seis años dividen a la familia.

La venta de unas acciones a favor de Rosendo Mercader Jiménez por parte de su padre, Rosendo Mercader Torres, ha desatado la pelea. La madre, Carmen Jiménez Pérez, y su hija, Mari Carmen Mercader Jiménez, titulares de un 30 por ciento de las acciones de la compañía, exigen, además del cese del hijo como administrador único de la compañía, la nulidad de la venta de unas acciones que la matriarca considera “bienes gananciales” y por tanto intransmisibles “sin autorización judicial ni consentimiento de doña Carmen Jiménez Pérez”. El próximo 15 de febrero, los Mercader dirimirán sus diferencias en una junta.

Funespaña, de Mapfre, pretende lucrarse de nuevo con la funeraria pública de Madrid

 

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