Buscador


Latinoamérica

Nicaragua debería evitar un “suicidio” en las relaciones con Trump, aconseja el ex vicepresidente Sergio Ramírez

17-01-2017

Seis meses después, tras la toma de posesión de Ortega y su esposa Rosario Murillo como vicepresidenta, luego de una elección carente de legitimidad y dominada por la abstención masiva, el ex vicepresidente Sergio Ramírez confirma su diagnóstico. Ortega habló en su discurso, dice, de la “pacificación” que ha logrado con el sector privado y los grandes empresarios, pero no le presentó al país un “mensaje de futuro”, más allá de este esquema de alianza económica instalado a costa de transparencia y libertades democráticas.

El ex vicepresidente destaca en la ausencia concertada de los obispos de la Conferencia Episcopal en el acto oficial, una voz “crítica, ética, una esperanza”, y ante el retiro de la embajadora norteamericana Laura Dogu, provocado por la retórica de Ortega contra su gobierno, alerta que Nicaragua debería evitar un “suicidio” en las relaciones con el impredecible gobierno de Donald Trump.

En una amplia entrevista con el programa televisivo Esta Semana, Ramírez adelantó su escepticismo sobre el resultado del diálogo entre la OEA y el gobierno, que se conocerá el próximo viernes. “Almagro no tiene una varita mágica”, ironizó, y en vez de fijar expectativas políticas en soluciones  externas, abogó por el surgimento de “una oposición creíble” con “resistencia civil, para demandar cambios en las reglas electorales”.  “Mientras no se cree esa fuerza política de contrapeso la situación va a seguir como está”, sentenció.

Uno de los aspectos más llamativos de la toma de posesión de Ortega fue la ausencia de todos los obispos de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica. ¿Deberíamos ver en esta ausencia un asunto casual o tiene un mensaje particular? 

A mí me parece que es un acuerdo previo de los obispos, como cuerpo colegiado de ausentarse de esta ceremonia, y está muy claro en los mensajes, los tuits del obispo auxiliar de Managua, monseñor Báez, cuando dice que “ninguno de los obispos está en la plaza”. En un país de tantos desbalances tiene que (crearse) equilibrios críticos, y los obispos representan una voz ética muy importante, y a la vez es importante que se preserve. Esta es una decisión, para mí, clara, correcta y que crea una nueva esperanza en el papel que la Iglesia Católica puede jugar en el futuro.

Más información

Compartir en Redes Sociales



Permitida la reproducción parcial o total de los contenidos de lacelosia.com siempre que se cite su procedencia y se añada un enlace a ésta.