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“No hay un terreno fértil para intentos desestabilizadores”, afirma Axel Kicillof, ministro de Economía de Argentina

08-06-2014

Tras haber cerrado el acuerdo para saldar la deuda con el Club de París, en la economía argentina parecería haberse retomado cierto clima de confianza y tranquilidad. Sin embargo, para Axel Kicillof, ministro de Economía, las condiciones para que mejoraran las expectativas de una recuperación de la actividad económica, la demanda y la producción estaban dadas por otros factores.  Kicillof asegura que no se repetirá un episodio de desestabilización como el de enero. “Las intenciones existen, pero no hay terreno fértil para intentarlo.”

“Veo muchas señales positivas, que hacen pensar en un segundo semestre, pero también en un 2015, muy favorables”, sostuvo en la entrevista de Página/12. Factores que tienen que ver con la desaceleración de precios, la recuperación de los ingresos de los trabajadores por vía de paritarias, y de los sectores más humildes a través de las transferencias que reciben por políticas activas del Estado, asegura, empiezan a proyectarse hacia una mejora sustancial en la demanda. Además, la recuperación de la estabilidad cambiaria y financiera jugará a favor de las expectativas y decisiones de compras e inversión de empresas y familias. Las negociaciones en el Club de París, señaló, en definitiva reflejaron la voluntad del Gobierno de defender esas políticas de crecimiento con inclusión sin aceptar condicionamientos. Eso es lo que convirtió a este acuerdo, afirma Kicillof, en una negociación “novedosa y ampliamente beneficiosa para el país”.

Axel Kicillof también señaló lo que está en juego en las próximas elecciones: la profundización de una política que se consolidó a lo largo de diez años o volver a un esquema de dólar alto, reprimarización de la economía y apertura indiscriminada con pérdida de empleos. “La Argentina está en esa encrucijada, aunque los sectores que expresan esa política de vuelta atrás lo hagan de forma fragmentaria o de manera vergonzante”, señala, y reclama un debate profundo sobre el país que queremos. “No somos nosotros los que nos encariñamos hablando siempre del pasado, pero criticar todo o negar lo hecho es una forma que tiene la oposición para evitar el debate y ser funcional a los que nos quieren llevar de vuelta a los ’90”. Kicillof explica en estas páginas, también, por qué el acuerdo firmado con el Club de París es novedoso y ampliamente favorable para la Argentina, pero también satisface a los acreedores. “La última vez que Argentina negoció con el FMI –recordó– los que fueron volvieron con un recorte a los sueldos del sector público y a los jubilados del 13 por ciento”, durante el gobierno de la Alianza.

–Logrado el Acuerdo con el Club de París, ¿esperan un relanzamiento de la economía tras el freno por la crisis de fines de 2013 y principios de este año?

–Yo veo muchas señales optimistas con respecto al segundo semestre e incluso el año que viene. Hay muchos factores que están apuntando en esa dirección. En primer lugar, lo que tiene que ver con el movimiento de los ingresos de la población. Es cierto que los acontecimientos de enero fueron básicamente de origen financiero, pero cada vez que en Argentina se dan esas corridas e intentos de desestabilizar las variables macroeconómicas, generan consecuencias reales. Si uno prende la televisión y todos los canales dicen que va a haber una megadevaluación, un Rodrigazo, una inflación del 40 por ciento, paritarias del 60 por ciento y se van a descontrolar las variables económicas, tanto el empresario privado como el consumidor individual desensillan hasta que aclare. Y eso en la historia argentina siempre tuvo resultado trágicos, desde el punto de vista económico. Este primer trimestre fue muy intenso en operaciones mediáticas y movimientos financieros, pero al final todos los pronósticos catastróficos, que decían que en marzo detonaba una bomba, ya están superados. Y ahora estamos cerrando las ultimas paritarias en un marco de razonabilidad. Estabilizado el mercado cambiario y monetario, con unos precios que han mostrado una tendencia a una desaceleración muy fuerte con respecto a ese 3,7 con que empezamos el año, ahora empieza a notarse el impacto del aumento de los ingresos reales, el resultado de las paritarias. En ese sentido, éste fue un año atípico, porque a medida que se desaceleran los precios, se van acelerando los salarios. Y a la vez, esta situación de fin de la tormenta anunciada sin que nada ocurriera, me parece que renueva las expectativas de la gente. En la medida en que no vuelvan a embestir con estas intenciones, que las presentan como pronósticos, pero son intenciones. Por otra parte, creo que ese discurso se va gastando. También hay problemas reales, como es el caso del sector automotor, con el que el Gobierno está trabajando para reencauzar los planes productivos. Trabajando tanto para apuntalar a las empresas con dificultades como para reavivar la demanda.

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