Buscador


Un alto cargo de la UE ficha por el lobby principal de la industria agroalimentaria y el Europarlamento denuncia el conflicto de intereses

10-05-2012

Las alarmas han vuelto a saltar en la Unión Europea ante un nuevo trasvase de un cargo político relevante a la empresa privada. El eco de este fichaje es aún mayor porque Diana Banati, dimitió ayer como presidenta de la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA) para dirigir nada menos que el lobby mundial de la industria agroalimentaria, International Life Sciences Institute (ILSI). Su nombramiento, acogido calurosamente por la patronal, pone en cuestión la independencia de los comisarios comunitarios. Y, lo que es más grave, empaña su reputación de neutralidad hacia las grandes corporaciones.

Ante la grave situación creada, el Parlamento Europeo acordó ayer posponer la aprobación del presupuesto 2010 de EFSA, que estaba previsto para hoy viernes. Además, mediante resolución firme acordó denunciar el conflicto de intereses creado. Una decisión similar se tomó con anterioridad contra la Agencia Europea del Medicamento (EMA), cuyo presupuesto también fue aplazado.

Con la deserción de Diana Banati ya son más de 20 los altos cargos de la UE (algunos con categoría de comisarios) que han pasado a engrosar el staff de grupos de presión con intereses afines a los departamentos de la UE que dirigían, según ha podido confirmar La Celosía. Con anterioridad a la renuncia de su presidenta, la directora del departamento de EFSA para transgénicos, Suzy Renckens, asumió un cargo como lobbista en la multinacional Syngenta.

La Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria es el organismo científico independiente encargado de evaluar los expedientes para nuevos permisos de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en la UE y de asesorar a la Comisión Europea (CE), aunque no decide sobre esas autorizaciones. Desde su fundación, en 2002, EFSA hace gala de su independencia. Es gobernada por un consejo de administración, cuyos miembros tienen la obligación de actuar en defensa del interés público. La Junta asegura que las funciones de este organismo se realicen “con eficacia y eficiencia”.

El ILSI, por su parte, se define en su página web como “una organización mundial sin ánimo de lucro cuya misión es ofrecer datos científicos que mejoren la salud pública y el bienestar”. En su comité directivo se sientan representantes de 400 compañías, entre las que destacan grandes multinacionales alimentarias como Kraft Foods, Nestlé o Danone y gigantes de la biotecnología como Monsanto, Bayer, BASF o Syngenta.

Con el fichaje de Diana Banati, que asume desde ayer la dirección ejecutiva y científica del lobby mundial de la industria agroalimentaria, ILSI y EFSA, no parecen haber actuado con los criterios éticos más elementales. Precisamente, en septiembre pasado, el activista contra la industria que elabora los alimentos transgénicos y diputado europeo, José Bové (Europe Ecologie) en una conferencia de prensa, celebrada en Bruselas, denunció a Diana Banati por ocultar que pertenecía al Consejo de Administración de ILSI Europa, el lobby por el que acaba de fichar, y exigió su dimisión inmediata.

Mientras la EFSA se cubre ante la avalancha de críticas argumentando que su código de conducta obliga, a todos los miembros del consejo de dirección, a no asumir funciones que “puedan generar dudas sobre su independencia” o sobre “potenciales conflictos de intereses”, varias organizaciones europeas han denunciado la deserción de Banati, al considerar que pone en entredicho la independencia de la EFSA, en línea con las críticas hechas anteriormente por algunos eurodiputados.

“Es totalmente inaceptable que Banati pueda cambiar una posición tan importante en la autoridad reguladora por un cargo como lobista”, subraya en un comunicado la portavoz de Corporate Europe Observatory (CEO), Nina Holland, quien añade que este hecho “revela problemas fundamentales en la forma en que se ha constituido la EFSA”. Asimismo, la organización no gubernamental Test Biotech denuncia que han fallado todos los mecanismos de control interno de la agencia europea. “La industria tiene demasiada influencia en el consejo de dirección de la EFSA”, subraya en un comunicado el portavoz de la organización, Christoph Then.

Desde La Celosía recomendamos la lectura relacionada de:

Danone lidera un lobby para vencer la resistencia de la UE al consumo de probióticos

La creciente intolerancia al gluten se asocia a un herbicida de Monsanto de uso masivo

Compartir en Redes Sociales



Permitida la reproducción parcial o total de los contenidos de lacelosia.com siempre que se cite su procedencia y se añada un enlace a ésta.