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Opinión

Un mejor hábitat para el emprendedor

14-08-2012

Javier Osa*

La súbita preocupación por el emprendimiento y los emprendedores de la clase política durante la pasada campaña electoral contrasta con el lento parto de la prometida Ley de Emprendedores, que no termina de presentar el Gobierno de Mariano Rajoy. El emprendimiento construye empresas, que generan empleo y riqueza. Convenimos por tanto que fomentar el emprendimiento es un objetivo importante. La pregunta es cuál es el mejor camino para hacerlo.

De acuerdo con la Comisión Europea y su Eurobarómetro, España es el peor país  de la UE en el índice de actividad emprendedora[1] y entre los peores en el índice de “clima” para emprender. De hecho, entre las pocas estadísticas que lidera en ese estudio sobre emprendimiento, está la de porcentaje de fracaso de los nuevos negocios. En mi opinión, ese mal “clima” para emprender es en realidad el principal obstáculo para que el emprendimiento despegue en nuestro país. De acuerdo con ese mismo Eurobarómetro, hasta un 57% de los españoles creen que los emprendedores explotan a sus trabajadores. ¿Cuál debe ser la motivación entonces para emprender en un país donde los emprendedores están mal vistos, no se perdona el fracaso (la mentira y la corrupción se perdonan bastante mejor) y hay la mayor tasa de fracaso de empresas de la UE? No es de extrañar que sólo el 8% de los estudiantes universitarios españoles quieran emprender, mientras un 30% quiera ser funcionario[2].

Entonces ¿se puede hacer algo?. Claro que se puede. Antes de Barcelona 92, España había logrado 26 medallas olímpicas en 12 olimpiadas. La mezcla de motivación por competir en casa, el plan ADO y la progresiva maduración del deporte español hizo que en Barcelona se consiguieran 22. Veinte años después, España sigue estando por debajo de su lugar razonable en resultados olímpicos, pero el progreso ha sido enorme. En esa misma línea, no se trata, como dicen algunos, de crear un Sillicon Valley español, eso es sencillamente imposible, se trata de intentar salir del furgón de cola, de abandonar la absoluta miseria emprendedora en la que estamos. Para ello, el camino debe ser mejorar ese clima empresarial que tenemos, generar respeto y admiración por aquellos que han logrado crear empresas de primer nivel mundial como Juan Roig ó Amancio Ortega, estimular el riesgo y el fracaso como opción, fomentar la cultura del esfuerzo (frente a la del pelotazo) que preconiza el propio Roig y también por supuesto, garantizar los aspectos más logísticos del emprendimiento, por ejemplo reduciendo al máximo las trabas con las que se encuentra un emprendedor en España.

Para no dejar este artículo en una mera reflexión, me gustaría acabar planteando una serie de medidas concretas para fomentar el emprendimiento:

1-    Eliminar todas las subvenciones a emprendedores: son injustas, arbitrarias y se prestan al nepotismo, además de empujar al emprendedor a poner el foco donde no debe.

2-    Eliminar los vehículos de inversión pública y de préstamos públicos a empresas del tipo Igape, ICO, Asis, Sodeco, etc, etc. Sin abundar en los abusos (y delitos) incurridos en el pasado en entidades como el Igape, se trata de entidades ineficientes, sin los incentivos adecuados y con tinte político que a menudo dañan, más que ayudan, a la causa emprendedora.

Estas dos medidas suponen, como es lógico, prescindir de los equipos que se dedican a tales tareas y son probablemente son dos medidas contraintuitivas para comenzar la lista, pero para invertir hay que ahorrar primero y con ese dinero ahorrado pueden hacerse cosas como:

3-    Crear un vehículo único de co-inversión público-privado. Un fondo que co-invierta lo mismo que los fondos privados de capital riesgo para start-ups y con las mismas condiciones y cantidades. Para esto apenas se necesita equipo, pues la identificación y negociación de oportunidades la hará el fondo privado y la profesionalidad y correcto alineamiento de intereses está mucho más garantizada. Además se duplicaría el poder inversor del anémico sistema de inversión emprendedora español actual

4-    Invertir en mejorar ese “clima” emprendedor. ¿Cómo? No tengo una respuesta fácil, pero de la misma manera que se hacen campañas para concienciar sobre otras preocupaciones sociales (accidentes de tráfico, maltrato, fraude fiscal) deberían hacerse para cambiar esa mala impresión que la sociedad tiene de los emprendedores, ¿cómo lograr si no que clientes, proveedores ó inversores confíen en un joven emprendedor?

Hay además innumerables vías laterales para aumentar ese 8% de estudiantes que quieren ser emprendedores, ó al menos para que esos pocos lleguen a serlo de verdad: apoyo a la actividad emprendedora en la universidad. Fomento para la llegada a España de entidades de alto impacto emprendedor como fondos de Venture Capital, universidades como Stanford, Berkeley ó MIT.

5-    Simplificar, simplificar, simplificar. La cantidad de trámites y procesos que se pueden simplificar es inacabable en España: poder hacer trámites por internet,  reducir la poco eficiente necesidad de notarios para todo,  reducir las actividades para las que se necesita licencia, facilitar y abaratar la condición de autónomo, etc, etc. Para más detalle sobre el tema remito a las “10 ideas concretas para que haya más startups” del blog de uno de los mejores y más activos emprendedores del país,  Jesús Encinar. Y todo esto sin entrar en la locura de las aparentemente intocables 17 regulaciones autonómicas.

6-    Separar la imposición de las rentas de capital. Ahora que hay un encendido debate acerca de la imposición a las rentas de capital para igualarlas ó no a la renta del trabajo, propongo que haya un camino alternativo y que se diferencie entre las rentas de capital obtenidas de invertir en empresas cotizadas, por ejemplo, de aquellas inversiones en compañías recién fundadas (y por definición, de alto riesgo), totalmente ilíquidas y enfocadas en crear riqueza. Casi todos los emprendedores tenemos sueldos de pura subsistencia y todos nuestros ahorros “atrapados” durante años en el capital de la empresa, con alto riesgo de que desaparezcan. Fomentar impositivamente esas inversiones es crítico.

Probablemente los candidatos de ambos partidos, tan preocupados como están por el emprendimiento nunca encontrarán el tiempo para leer un artículo como éste. Tampoco creo que haya un solo emprendedor que fe alguna en el sector público para ayudar a cambiar las cosas, pero al igual que con la alta tasa de fracaso emprendedor en España, no por eso hay que dejar de intentarlo


[1] Fuente: http://ec.europa.eu/enterprise/policies/sme/files/survey/static2008/spain_static_en.pdf

[2] Fuente: segundo barómetro Universidad – Sociedad, elaborado por el Consejo Social de la Universidad Complutense de Madrid (2011)

*MBA por la Universidad de Standfor, es cofundador de Kiwoko, la cadena líder en España de tiendas para animales de compañía

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